CASO WALLACE: Resumen del capítulo “La terrible Señora Wallace” (México en llamas, por Anabel Hernández)


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INTRODUCCION

Isabel Miranda de Wallace mejor conocida como ‘’La terrible señora Wallace” por su prepotencia, oportunismo, perversidad y por su cercanía al gobierno, fue un personaje clave durante el sexenio de Calderón. Su principal tarea fue la de apoyar y encubrir los actos violatorios de los derechos humanos de este y de Genaro García Luna. Para lo cual, se valió y legitimó detrás de un seudo-movimiento social llamado ALTO AL SECUESTRO, el cual ella misma fundó y preside actualmente, creado con el perverso fin de disuadir activistas y desacreditar presos políticos durante el régimen calderonista.

Principal detractora de presos políticos como Florence Cassez, a cambio de su colaboración en los actos más mezquinos del régimen, Calderón le entregó en diciembre del 2010 el premio nobel de derechos humanos, además de haber postulado su candidatura por el PAN para la jefatura de gobierno del Distrito Federal durante las pasadas elecciones. Cabe destacar que la misma estuvo llena de controversias, inconformidad e irregularidades, causando una fractura en el seno interno del partido. ‘’ Quienes participamos como aspirantes a la candidatura a jefe de Gobierno por el PAN, fuimos atropellados en nuestros derechos como miembros del partido’’ declaró al respecto José Luis Luege, en una carta que hizo llegar al Consejo Nacional del partido antes mencionado.

Protegida por Calderón, García Luna y Margolis, la “terrible señora Wallace” como la llama Anabel Hernández en su libro México en llamas se sirvió de la PGR y de los órganos de impartición de justicia corruptos, para fabricar pruebas falsas que corroboraran la supuesta desaparición en Julio del 2005 de su hijo, Hugo Alberto Wallace, a pesar de las diversas pruebas que existen y que comprueban lo contrario. Cabe agregar, que, Hugo cuenta con una variada serie de antecedentes penales, todos relacionados con el contrabando y narcotráfico. No obstante, por alguna extraña razón, nunca se hicieron valer las órdenes de aprehensión que circulaban en su contra.

Pero quizá lo más impactante de esta historia de contubernio y corrupción, es el empleo de la tortura por parte de esta señora para obligar a todos los acusados a aceptar el asesinato de su hijo. Los testimonios reveladores de Juana Hilda y Brenda Cruz nos hacen sospechar que detrás de toda esta farsa hay algo que no cuadra, un secreto a voces que nos llevará al encuentro de la verdad que Isabel miranda de Wallace esconde a toda costa.

Todo lo anterior, se encuentra corroborado en el libro más reciente de Anabel Hernández, titulado: “MEXICO EN LLAMAS: EL LEGADO DE CALDERON”, en el apartado dedicado a “LA TERRIBLE SENORA WALLACE”.

En este libro nos narra brevemente pero con sustento, él porque de sus acusaciones. En sus líneas describe a la señora Wallace como una falsa figura de la representación ciudadana, señala que en algunos movimientos es conocida como “La Terrible Señora Wallace” por su cercanía al gobierno, su oportunismo y prepotencia. Y sobre todo, desvela los secretos ocultos en el expediente que registra la supuesta desaparición y asesinato de su hijo, Hugo Alberto Wallace.

DESACREDITADORA DE PRESOS POLITICOS

Primero hace mención, del afamado caso Florence Cassez, haciendo alusión a su principal detractor, García Luna. Según Anabel, Calderón solicitó los servicios de Wallace para atacar a Florence Cassez, con la finalidad de proteger y justificar a García Luna, quién en el 2005 orquestó el montaje televisivo de la detención de la ciudadana francesa y la fabricación de pruebas dirigidas a presentarla como una criminal que no es.

DISUADIDORA DE MOVIMIENTOS SOCIALES

Aquí nos narra, los intentos de la señora Wallace de adueñarse del Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad y de disuadir a Javier Sicilia para que dejase de llevar a cabo su campaña en contra de la guerra emprendida por García Luna y Calderón, régimen caracterizado por la muerte de más de 70,000 personas.

También, nos dice cómo influenció y convenció a Martí para que mesurara sus críticas hacia el gobierno de Calderón. Así mismo, señala que Wallace se encargó de neutralizar el nacimiento de un posible movimiento encabezado por el empresario en el año 2008. Incluso, menciona que Martí sigue quejándose en privado del régimen calderonista y de la policía federal encabezada por García Luna, la cual, cabe destacar, estuvo involucrada en el secuestro de su propio hijo. Agrega el miedo de tal empresario a ser asesinado por García Luna, temor posiblemente infundido por la señora Wallace.

IMPOSICIÓN COMO CANDIDATA A LA JEFATURA DEL GOBIERNO

Hace mención de las quejas interpuestas por José Luis Luege Tamargo y Federico Doring ante la Comisión Nacional del PAN, ambos comprometidos a los puestos de la jefatura de gobierno y a la diputación del distrito federal respectivamente. Puestos que según sus palabras fueron arrebatados de forma autoritaria e irresponsable por el Comité Ejecutivo del PAN. En dicha queja denuncian la imposición de manera no democrática de la señora Wallace y su sobrino respectivamente. La cual como se deduce de toda esta historia, fue llevada a cabo por órdenes de Calderón.

LA SUPUESTA MUERTE DE SU HIJO

Anabel revela los secretos y expresa sus dudas acerca de la supuesta muerte de Hugo Wallace, nos muestra pruebas que comprueban lo contrario y señala las contradicciones existentes en tal caso.
Menciona que el expediente 35/2006/ II arroja información que contradice lo que esta señora ha propagado. Según la versión de los hechos rendida por la señora Wallace, su hijo, Hugo Wallace fue secuestrado el 11 de julio del 2005 por César Frayre, Jacobo Tagle, Brenda Quevedo, Juana Hilda González Lomeli y los hermanos Castillo Cruz. Supuestamente la noche de ese día fue asesinado y descuartizado con una sierra eléctrica, en un diminuto apartamento ubicado en Perugino número 6, en la colonia Extremadura insurgentes.

En tal declaración, Wallace afirma que su hijo es ‘’miembro de una familia unida y amorosa’’. Sin embargo, de acuerdo a declaraciones ministeriales de la causa penal 35/ 2006/II, Hugo Alberto tenía una relación muy conflictiva con su madre, casi no se veían, subraya Anabel. Lo anterior contrasta con la historia de amor entre madre e hijo que cuenta Wallace, quien asegura que todos los días su hijo la visitaba y le pedía su bendición, concluye Anabel.

La historia que sigue, ya todos la conocemos, la farsa de la búsqueda de Hugo y la posterior captura de uno por uno de los que Wallace había designado como secuestradores a través de su campaña masiva en espectaculares de su propia empresa Showcase y finalmente, la extradición a México de Brenda Quevedo Cruz de los Estados Unidos y luego su tortura.

Según Wallace, supo que su hijo estuvo secuestrado en Perugino 6 porque un vecino, a quien jamás identificó por su nombre y nunca se presentó a testificar, subraya Anabel, le dijo que había visto cómo bajaban a un sujeto del vehículo.

Salido de la nada, un hombre delgado, de barba y entes, se le acercó.

–          Señora, ¿es algo suyo el dueño de la camioneta?

–          Sí, es mi hijo, ¿por qué?, ¿lo vio?

–          Sucede que esa camioneta no estaba aquí, yo llegué muy noche y no la vi donde está ahora, pero si a la vuelta, estaban bajando a una persona.

La “vuelta” a la que se refería el hombre era la calle de Perugino.

(El caso Wallace, Martin Moreno, p. 29)

Además, según Wallace un niño que rondaba por el lugar, supuestamente les había dicho que vio cómo bajaban por las escaleras a una persona herida la noche del 11 de Julio. Después, el niño declararía todo lo contrario, según él ni siquiera durmió ahí esa noche y sostiene, que nunca habló con Isabel y su hermano. Luego, Roberto, hermano de Isabel Miranda, intentó componer una versión alterna al dicho del niño, quien evidentemente nada tenía que ver con toda esta farsa.
Ninguna de las dos versiones anteriores coinciden con la que Juana Hilda rindió bajo amenazas, y en las que menciona que la noche del 12 de Julio descuartizaron a Hugo con una sierra eléctrica, en el bano del departamento, luego según Wallace, metieron los restos de Hugo en bolsas de plástico para luego deshacerse de él, sostiene Anabel.

Así mismo Anabel hace la observación siguiente:, la señora Wallace afirma que unos 30 días después recibió una carta de los plagiarios pidiéndole un rescate, sin embargo , el 13 de Julio su esposo Enrique Wallace , declaró todo lo contrario, el 22 de Julio inclusive, sugirió que no se trataba de un secuestro sino de una desaparición, ya que nadie les había llamado para solicitar un rescate. Finalmente, el 23 de Septiembre, solicitó que ya no se investigara nada y que se dejara de molestar a su familia. Lo anterior nos da a entender la despreocupacion de su padre, quien parece no estar involucrado en este enredo, mi conclusión.

Los abogados de la defensa han solicitado durante varios años el testimonio del señor Wallace, sin embargo, la señora Wallace argumentó que este ya no convivía con ella y que no sabía dónde se encontraba. No obstante, durante su campaña acudió acompañada de su esposo a varios eventos en la ciudad de México, subraya Anabel.

Según Isabel miranda de Wallace, su hijo fue desmembrado de la noche del 11 a la mañana del 12 Julio. Sin embargo, en la declaración 4 vecinos afirmaron no haber visto, ni escuchado nada raro esa noche, mucho menos el sonido de una sierra eléctrica, señala Anabel.

Entre el 12 y 13 de Julio, Juana Hilda abandona el departamento.

El 15 de Julio, la PGJDF, por exigencia la señora Wallace, llevó a cabo un cateo, pero no se encontró prueba alguna. Dos semanas después de los hechos, la AFI lo visitó, dejándolo abierto. Posteriormente, no fue protegido, ni asegurado, como escena del crimen, según lo marcado por la ley para que pueda ser considerado como prueba válida, remarca Anabel.

El departamento fue rentado el mes de octubre, no obstante, nunca seria ocupado. No fue sino 8 meses después, que la PGR atrajo el caso llevando a cabo un nuevo cateo. Supuestamente, una gota de sangre perteneciente a Hugo Wallace fue encontrada en el lugar. La prueba pericial indicaba que dicha prueba pertenecía a una mujer (XY), cabe señalar que la señora Wallace también tiene una hija. Luego, los mismos peritos se vieron obligados a declarar que se trató de un error. Por la gravedad del mismo, los abogados de la defensa exigieron que se volviera a analizar dicha prueba, sin embargo las autoridades les respondieron que eso no sería posible, puesto que era la única existente, haciendo jurídicamente imposible determinar a quién pertenecía esa gota de sangre.

PRUEBAS Y TESTIMONIOS DE LA FARSA

Anabel Hernández hace una serie de observaciones que le hacen dudar del supuesto asesinato de Hugo Wallace, las cuales, para su mejor comprensión, las ordenaremos en orden cronológico.

1. El carro en el que supuestamente Wallace fueron trasladados sus restos, del cual Brenda era la dueña, fue vendido meses antes del supuesto asesinato de Hugo. El dueño actual del carro lo sigue usando.

2. El 20 de julio, días después de su supuesto asesinato, Hugo siguió utilizando su tarjeta Santander, la cual no fue cancelada por su madre, aun a sabiendas de que según su hijo estaba muerto.

3. El 1 de noviembre, 4 meses después de su supuesta muerte, Hugo hizo una llamada y dejo un peculiar mensaje. Extrañamente este número nunca fue cancelado. 4 personas aseguraron ante la PGR que se trataba de la voz de Hugo Wallace.

4. En mayo del 2006, José Luis Moya y Laura Domínguez, pidieron ante la PGJDF que se investigara la muerte de Hugo, ya que según ellos contaban con elementos firmes para pensar que no había sido asesinado. El 7 de febrero del 2007 su petición fue ratificada, luego de que la señora Wallace acusara a Moya de chantaje. Según Moya, Laura (amiga íntima de Hugo) recibía llamadas de él, además, habla de la posibilidad de que ambos se hayan reunido después de la fecha en la que supuestamente fue asesinado. Su madre en lugar de pedir que se investigaran otras líneas de investigación, se empeñó en la idea de que estaba muerto, tal actitud nos hace dudar de su supuesta muerte.

TORTURA E ILEGALIDAD

Lo más grave del asunto son las denuncias que han sido interpuestas por los acusados ante la CNDH, alegando que han sido víctimas de tortura por parte de las autoridades. Lo anterior con la finalidad de obligarlos a declararse culpables del asesinato de Hugo Wallace.

Anabel Hernández señala que todos los detenidos acusados del supuesto asesinato de Hugo Wallace, han denunciado ante la CNDH torturas, amenazas y violaciones a sus derechos humanos; y lo que consideramos aún más grave, incluso han hecho acusaciones de que en esas sesiones ha estado presente la señora Wallace. Sin embargo, la CDNH no hace nada. Tal vez por colusión con la misma Sra Wallace.

Anabel señala que el 8 de febrero del 2006, justo después de su captura, Juana Hilda fue llevada de forma no autorizada a la SIEDO a declarar, lo anterior a pesar de ir en ausencia de su abogado. Luego de haber permanecido ahí 12 horas, fue regresada con golpes y lesiones. Según su testimonio (lo cual fue grabado y a todas luces parece falso) fue amenazada por los policías para declararse culpable, sino la torturarían. La abogada exigió al ministerio público correspondiente, que se declarara nula tal declaración, ya que Juana Hilda fue retirada de manera ilegal de dicho centro, además, de que dicha declaración fue obtenida bajo coacción y violencia física y moral. Así mismo, su abogada exigió que se declarara nulo el careo al que fue sometida el 21 de febrero con la señora Wallace, puesto que este no había sido autorizado por un juez. Luego de tal acción repleta de irregularidades, la señora Wallace declaró públicamente que Juana Hilda ya había confesado su crimen y también le había pedido perdón, subraya Anabel.

Quizá el caso más dramático nos dice Anabel, sea el de Brenda Cruz, quien por el simple hecho de haber sido novia de Jacobo se vio implicada en esta farsa. El 13 de Octubre del 2010, inmediatamente a su llegada a las islas Marías, sería torturada y abusada sexualmente por policías bajo las órdenes de la señora Wallace. Lo anterior a fin de obligarla a declararse culpable, según consta en denuncias interpuestas por su familia ante la CNDH. Cabe destacar, que, ella siempre ha mantenido que es inocente.

AMARGA EXPERIENCIA

Para finalizar, Anabel narra cómo el 12 de febrero del 2012, fue obligada por el hermano de Wallace a salir de una audiencia pública, en la cual se ampliarían los cargos en contra de Brenda y Jacobo. Haciéndola sospecha más de dicha farsa. Debido a lo anterior, Anabel interpuso una demanda ante la CNDH.

@WallaceIsabel

Alguién tendrá que pedir perdón. Y no será suficiente…

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Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado?


Un artículo de diciembre de 2008. Me impresiona ver que ya en 2008 habían investigado a esta Sra. y que todavía no se ha hecho nada.  Las referencias a la deportación de Brenda Cruz tienen que ser actualizadas. Finalmente, Brenda si fue deportada… y torturada. El nombre del funcionario de la PGR queda mencionado en varias ocasiones como ayudante personal de Miranda – incluso en la tortura de Juana Hilda, en la persecución de Brenda Cruz y de su hermano Omar.

 

¿Se inventó la muerte de Hugo Alberto Wallace para cobrar un seguro millonario en Estados Unidos?

Por Chuck Noland

 

Juana Hilda rindió declaración el 8 de abril de 2006 y quedó asentado que fue víctima de amenazas y presiones por parte nada más ni nada menos de Fermín Ubaldo Cruz y Braulio Robles Zúñiga, funcionarios de la PGR y muy sensibles a las exigencias de Isabel Miranda.

Fue así como se supo, de acuerdo a lo que Juana Hilda declaró, que Hugo fue asesinado por César y Jacobo, que su cuerpo fue cortado con una sierra eléctrica y depositado en bolsas de basura.

La pregunta sigue siendo la misma: ¿en dónde está el cuerpo o las partes de éste? ¿Por qué, aún estando presos algunos de los supuestos culpables, ninguno de ellos ha confesado en dónde enterraron a Hugo?

¿De dónde sacó la señora Miranda a más implicados? ¿Por qué de pronto aparecen en su hipótesis los hermanos Castillo y Brenda Quevedo Cruz?

En el expediente 35/2006, foja 488, tomo I, aparece la relación de visitantes del conserje del edificio en donde supuestamente fue asesinado Hugo Alberto: éste entró a las 19:15 y se retiró a las 20:52 horas del 11 de julio del 2005, el día en que la señora Miranda dijo que fue secuestrado. Turbio, ¿no?

Fuentes fidedignas de este caso dijeron a Contratiempo que cuentan con pruebas de las contradicciones en las que los testigos de la señora Miranda han caído. “Además, tenemos pruebas de que, antes del 8 de febrero del 2006, la PGR no tenía nada en contra de los detenidos. Juana Hilda fue torturada y violada, y se les sembró pruebas para comprobar su supuesta culpabilidad en el asesinato de Hugo Alberto”.

Se sabe que César ha sido visitado por personal de la Procuraduría con la intención de comprar su confesión: él se declara culpable y recibe 10 millones de pesos.

Brenda Quevedo, otra implicada por la señora Miranda y que, de acuerdo a lo que la madre de Hugo Alberto ha dicho, también se encontraba en el departamento y que acompañara a Jacobo y a César a enterrar los restos de su hijo, también ha sido víctima de este guión lleno de contradicciones, incoherencias y situaciones de película.

Fue detenida en Louisville, Kentucky, pero la señora Miranda no fue avisada de su arresto porque estuvo presente. La única acusación que hay contra Brenda es la que hiciera Juana Hilda bajo presión y tortura porque no conoce a César.

Brenda es una joven mujer, creyente, llena de pasión por la vida. Todo le ha cambiado desde que ha sido perseguida por Isabel Miranda. Su deportación sigue en suspenso, pues autoridades estadounidenses no encuentran solidez en el caso para autorizar su regreso a México en donde sería procesada por su participación en el secuestro y el asesinato de Hugo Alberto Wallace.

Lo único cierto es que el cuerpo no ha aparecido, que César no ha sido acusado por secuestro ni por homicidio, que la señora Miranda ha dicho que Jacobo está escondido en Medio Oriente, que, aunque se presentó ante la sociedad mexicana como una maestra que dejó su trabajo para hacer justicia, es dueña de la empresa Showcase Publicidad y que su facturación mensual anda por los 8 millones de pesos mensuales, que resulta por demás sospechosa la influencia que parece tener con las autoridades y que hay testigos que la relacionan con Genaro García Luna y que este secuestro ha sido fabricado para que los Wallace puedan cobrar un seguro millonario en Estados Unidos.

Las personas que Isabel Miranda eligió como autores de la desaparición de su hijo están a la espera de que de verdad se imparta justicia, de que los transfondos oscuros de esta historia, al muy puro estilo de Hollywood, sean revelados, sin que se ejerza el tráfico de influencias ni la vieja y corrompida cadena de favores.

Mientras tanto el tiempo sigue pasando y las inconsistencias están ahí, registradas en el expediente penal, sin que nadie haga nada por desenmarañar esta historia turbia y vendida por los medios como una acción heroica de una madre que parece gozar con poner en ridículo a las autoridades del país y, pero aún, con tomarle el pelo a una sociedad que está cansada de mentiras.

 

“Usted, hijo de la chingada, debe ser cómplice de estos asesinos”. Esta monada de comentario es uno de muchos que he recibido desde que presenté otras voces involucradas en el caso Wallace.

 

Lo escrito en las entradas intituladas Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado? y Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado? II no es un invento. Está en el expediente y éste está plagado de anomalías, contradicciones y, sobre todo, señala los métodos turbios con los que a Juana Hilda le “sacaron” la confesión del supuesto plagio y asesinato de Hugo Alberto Wallace.

Ahí mismo se encuentran las declaraciones de vecinos y del conserje del edificio en donde supuestamente mataron a Wallace de manera brutal y cómo los culpables enterraron en lugares hasta ahora desconocidos sus restos.

Cada vez hay más implicados según la señora Isabel Miranda, incluso involucra a gente del cártel de Sinaloa con quien relaciona a Juana Hilda.

Las recompensas que ofreció a través de los diferentes espectaculares que fue colocando en calles y avenidas del Distrito Federal han ido aumentado. Ahora hay un millón de pesos para quien proporcione información sobre el paradero del cuerpo de su hijo.

La señora Miranda ha dicho hasta el hartazgo que Brenda Quevedo, otra implicada en el secuestro y que está detenida en Estados Unidos, es una pieza clave, sin embargo, los motivos de su detención no tienen nada que ver con el crimen, sino con su estatus migratorio y ha sido negada, por segunda ocasión, su deportación. ¿Por qué? ¿No que hay pruebas contundentes contra ella como para que el país vecino no dudara en conceder que Brenda regrese a México para ser juzgada? Extraño, ¿no?

¿César Freyre? Sí, está preso, pero no por el secuestro de Wallace, sino porque tenía armas de uso exclusivo del Ejército.

La única declaración que habla sobre cómo ocurrió el secuestro y asesinato de este publicista es la de Juana Hilda y ésta ve comprometida su veracidad porque hubo tortura de por medio.

 

José Luis Moyá Moyá, un hombre que ha sido definido como un mercenario de la información y que ayudó a Isabel Miranda en las investigaciones preliminares del secuestro de su hijo, ha sostenido que Hugo Alberto está vivo.

En diferentes ocasiones ha tratado de conseguir información a través del IFAI e incluso presentó una denuncia en la Unidad Especializada en la Investigación de Secuestros de la PGR cuando supo que Wallace se estaba comunicando con su madre y con Laura Domínguez, una amiga personal del plagiado, a quien le dijo que es un testigo protegido de la Interpol y que por eso no vive en México.

 

Al IFAI solicitó las fechas de entrega de los pasaportes correspondientes a Hugo Alberto Wallace, Isabel Miranda y Enrique del Socorro Wallace; su nacionalidad; el lugar, fecha de expidición, número de documento, autoridad emitente, así como el nombre de los servidores públicos en la Secretaría de Relaciones Exteriores que los atendieron.

 

La información le fue negada porque consideraron que se trataba de documentos de identificación de carácter personal.

Lo mismo ocurrió cuando solicitó al Instituto Nacional de Migración las fechas en las que Wallace salió del país. En este caso le respondieron que no podían proporcionar la información toda vez que no era representante legal de Hugo Alberto.

 

El 7 de febrero del año pasado, José Luis Moyá se presentó como testigo ante la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales en Delincuencia Organizada (SIEDO). Poco después, Isabel Miranda lo demandó por extorsión y difamación porque, según ella, Moyá le pidió 200 mil dólares a cambio no hacer público que su hijo es un delincuente.

La demanda fue presentada dos meses y medio después del supuesto acto de extorsión y, aunque fue detenido, Moyá quedó libre por falta de pruebas.

 

Para Juan Pablo Guerrero, comisionado del IFAI, José Luis Moyá es un propulsor de la transparencia porque “ha generado hallazgos y avances importantes”. A él se debe el haber descubierto el escándalo de las tangas de Provida, los antecedentes penales de Andrés Manuel López Obrados y los detalles del accidente aéreo del desaparecido secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta.

 

Moyá sigue sosteniendo que Hugo Alberto está vivo y que la AFI desmanteló un centro de espionaje comandado por Isabel Miranda, pero la PGR ha ignorado su información.

 

Como sea, ninguno de los detenidos por el caso Wallace ha confesado en dónde está el cuerpo –o los restos de éste- de Hugo

Alberto y Brenda Quevedo no ha sido deportada y para todos los que amablemente me han maldecido y amenazado, mientras no sea demostrada la culpabilidad de los presuntos asesinos, seguirán siendo inocentes.

 

Contrario a otros casos en los que han encontrado los cuerpos de los secuestrados y, luego, empiezan a caer los responsables, en el caso Wallace, primero cayeron los culpables y… ¿en dónde está el cuerpo del delito?

Wallace, candidata de la mentira


Proceso

Por Álvaro Delgado

16 de Abril de 2012

MÉXICO, D.F. (apro).- Muy pronto se derrumbó la candidatura de Isabel Miranda de Wallace con la que el Partido Acción Nacional (PAN) pretendía no hacer el ridículo en el Distrito Federal.
La razón no es compleja: La aspirante a gobernar a millones de capitalinos ocultó y luego, descubierta, pretendió victimizarse por sus antecedentes policiales.
Ella que, junto con el gobierno de Felipe Calderón, ha querido levantarse como emblema de la valentía contra la delincuencia, el abuso de poder, la mentira y los privilegios.
Pero no sólo ocultó un pasado que los ciudadanos del Distrito Federal y del país tienen derecho a saber, sobre todo de quien eso exige de las autoridades, sino que mintió y ha seguido mintiendo a partir de que el semanario “Proceso” desveló sus antecedentes y su consentimiento en la tortura contra quienes ella identifica como los asesinos de su hijo, el mismo que la auxilió en la comisión de los delitos por la que fue consignada ante un juez y del que tantas versiones corren sobre su condición real.
El domingo mismo que el semanario publicó su ficha signaléctica, cuando se registró como candidata del PAN al gobierno del Distrito Federal con la presencia de Josefina Vázquez Mota y Diego Fernández de Cevallos –emblema de la política mafiosa–, Isabel Miranda Torres de Wallace aseguró ser víctima de una “guerra sucia”.
Ese disparate lo adujo también el presidente del PAN, Gustavo Madero, a quien panistas capitalinos le habían advertido del talante falaz de la mujer que fue impulsada por Felipe Calderón, pero el silencio que ha guardado después es el reconocimiento de que se equivocó por doble vía: No haber apostado por una candidatura honrada y consolidarse como una fuerza marginal en la capital.
Y eso que Madero ordenó dispensarle a esa mujer lo que es obligación estatutaria y reglamentaria para todos los precandidatos y candidatos del PAN –los compromisos doctrinarios que deben firmar–, como anuló la contienda interna que había prometido.
Si alguna duda pudo haber sembrado Miranda con su campaña de “plumas amigas” que imploró a directivos de medios de comunicación, donde es vista ya con recelo, lo publicado por “Proceso” en la edición que está en circulación la diluye por completo, porque existe vasta constancia de que fue capturada, consignada y presa en el Reclusorio Norte.
¿Fue absuelta de los delitos que se le imputaron? Sí. ¿Tiene antecedentes penales? No. Estas dos respuestas quedaron perfectamente claras en el reportaje que ofuscó a Miranda de Wallace, quien podrá gozar de connivencia con Calderón y Genaro García Luna, que políticamente están muertos, pero jamás tendrá la confianza de la ciudadanía que quiso –y quiere— engañar.
¿De qué se puede acusar al semanario “Proceso” y al reportero Jorge Carrasco? Sólo de cumplir con su deber profesional…
Apuntes
Otra figura que fue venerada por el PAN y por sus simpatizantes, Vicente Fox, está también derrumbándose, aunque ya lo había hecho para millones de mexicanos. “Traidor” es la definición que se le da entre la militancia, pero que sólo un expanista se ha atrevido: Rogelio Sada Zambrano, emblema del panismo norteño y del empresariado rebelde. Y apenas hoy lunes, en Colima, la candidata Josefina Vázquez Mota lo expulsó del elenco de próceres que sacaron al PRI de Los Pinos. Fue Manuel Clouthier, no Fox, afirmó, veladamente. Se atisba venganza…