CASO MARTI: culpables fabricados + el papel de Wallace


Sí el propósito de este blog  darle voz a las mujeres presas, desde que empecé esta humilde labor, me fue  llevado a trabajar más allá de este propósito inicial: el caso Wallace por supuesto sobre el cual concentro la mayor parte de mí tiempo, también el caso Martí, en la que está metida la Sra. Wallace. Hace unos días, como regalo de navidad, recibí documentos que dan sustento a las sospechas sobre la buena fe de la policía federal y sobre la culpabilidad de los confesos por el lamentable secuestro y asesino del hijo del empresario Martí.

En el pasado publiqué algo sobre María Elena Ontiveros, sobre como la habían torturado para que se declarará culpable del secuestro del joven Martí. Y para mí, y creo que en los textos de derecho también, aunque no se aplica en los casos concretos, a partir del momento en que hay tortura significa que no hay pruebas suficientes para establecer la culpabilidad de la persona detenida.

Persona torturada = persona inocente

Chequen como la Güera mira hacia abajo para ver lo que tiene que decir

Chequen como la Güera no puede caminar después de que la torturaron.

También me acuerdo de cuando la policía federal dio a difundir en los medios más cercanos al gobierno la grabación de la confesión de Noé Robles Hernández, el supuesto asesino de Fernando Martí y miembro de la banda “Los Petriciolet”.

marti007

Pues, ya no me sorprende nada procedente de la policía federal. Según la declaración escrita y otros documentos judiciales que me proporcionaron, parece que la detención de los miembros de la banda “Los Petriciolet”, no es nada más que otra  farsa de la Policía Federal, esta vez con la finalidad de echar abajo la investigación de la policía capitalina y echarles la culpa a otras personas diferentes a las detenidas por la Policía del Distrito Federal, entre las cuales figuraba la famosa “Loré”, novia de Facundo Rozas Rozas y colaborador de Genaro García Luna.

Noe 50 - Lore - Guera - Cortado

La declaración de Noé es muy valiosa, ya que nos da información sobre como presionan a personas inocentes, como las torturan física y psicológicamente para que se echen la culpa de un delito que nunca cometieron.

Hasta que punto Alejandro Martí sabe que la policía federal lo está engañando, eso no lo sé. Lo que si me queda claro es que los policias le vieron la cara y que lo ven como un “pinche viejo” al que tenian que entregar algunos culpables para que ya no les molestara.

Noe 46 - Marti - Pinche viejo - Cortado

Lo que si me queda claro es el papel que desempeñó Isabel Miranda de Wallace, quién siempre acompañó a Martí en sus visitas al penal y estuvo presente durante sus entrevistas a Noé Robles Hernández. Entrevistas en las que este sujeto tenía que decir lo que le decían los representantes del Ministerio público y los policías federales.

En cada una de las visitas de Wallace y de Martí a las cárceles (visitas en las que Noé tuvo que declarar sin presencia de un abogado, lo que implica una violación flagrante al debido proceso), cabe agregar que también estaban presentes los Licenciados el Ministerio Público Federal de SIEDO :

WUALBERTO RAMIREZ GUTIERREZ  y RAMON ESTRADA RODRIGUEZ (5 de noviembre 2009, 23 de diciembre 2009, 22 de abril 2010)

JOSE MANUEL ROJAS CRUZ (29 de noviembre 2010)

Los mismos que Noé señala como los que lo presionaron y lo amenazaron directamente para que lo ayudaran a culpar a gente que ni siquiera conocía.

Noe 35 - Wallace - Marti - Cortado

El papel de Wallace queda claro. Apoyar a las autoridades federales en su trabajo de fabricación de culpables, y de engañó a Alejandro Martí para hacerle creer que habían agarrado a los verdaderos culpables del secuestro de su hijo.

Noe 34 - Wallace - Marti - Cortado

Noe 69 - visitas - Marti - Wallace Noe 70 - visitas - Marti - Wallace

Extracto de la declaracion de Noé Robles Hernández

(…) Estas personas del gobierno sabiendo que soy inocente me obligaron a inculparme igual que a mi cuñado  JOSE MONTIEL CARDAZO y a ABEL SILVA PETRICIOLET de ser parte de una banda de secuestradores y de señalar como miembros de una banda de secuestradores primeramente a las personas de nombre

LUIS IGNACIO TORRES POLMAYER

MARCO ANTONIO PEREZ CORREA

A los cuales no conocía y al no poder acreditarle los delitos a ABEL SILVA PETRICIOLET y a JOSE MONTIEL CARACCO y con la promesa de solo estar cinco años en la cárcel y amenazándome que de no cooperar quien la pagaría seria mi familia (me hicieron) señalar a

JOSE ANTONIO JIMENEZ CUEVAS

JOSE GUZMAN VALERIANO

VICTOR GUILLERMO SERVIN MORALES

CARLOS DAVID CHARINES AVILA

ANDRES PARADA PONCE

JOSE ARMANDO CRUZ HERNANDEZ

JORGE MANUEL RIOS TREJO

JOSE HELMER BAENA SOTELO

JESUS VALDEZ OROZCO

JUAN CARLOS CADENA DE DIOS

MARIA LUISA ONTIVEROS MENDOZA  (Maria Elena Ontivero – “La Güera“)

JAVIER NOROÑA GUERRERO

OSCAR MORALES ALVARDDO

LUIS MANUEL DEL CASTILLO RENTERIO

RAUL JAIME SANTA MARIA

JOSE MARTIN JIMENEZ MARTINEZ

PABLO SOLORZANO CASTRO

Así como en su momento

LERNANDO ISARBEL GALLEGOS HERNANDEZ

DANIEL OCTAVIO SANCHEA ESCORDEBA

JUAN HUMBERTO SALCIDE HURTADO

CARLOS LABION GARCIA CASTAÑO

Éste último ya fallecido pues decidió quitarse la vida por la presión de estas personas del gobierno, las personas que orquestaron este teatro con la comandante Mujer junto con los otros que colaboraron en el video de la supuesta confesión

El COMANDANTE OLMOS U OLMEDO

ALEXAR CASILLAS VAZQUES

Y el grupo de federales que me detuvieron

LUIS CARDENAS PALOMINO quién me presentó ante los medios de comunicación (leer la Declaración de Noé Robles Hernández sobre Luis Cárdenas Palomino)

ABEL GONZALES MERIDA quien me visitó en este centro federal diciendo que era capitán del ejército mexicano y ofreciéndome junto con el Comandante OLMOS u OLMEDO un trato para inculpar a las personas que señalé con anterioridad

Los Licenciados el Ministerio Público Federal de SIEDO :

WUALBERTO RAMIREZ GUTIERREZ

RAMON ESTRADA RODRIGUEZ

JOSE MANUEL ROJAS CRUZ

RENE DE LOS SANTOS TORRES

ISMAEL MOISES VARELA SAN JUAN

MARTIN MARTINEZ

El licenciado ARMANDO sin saber sus apellidos pero es el MPF de la causa 23-2010

Personas que estuvieron de acuerdo para inculparme, primero torturándome física y sicológicamente para poder elaborar un video donde por medio de la tortura me inculpo de delitos que no cometí, sin contar con abogado o persona de confianza que me asistiera y después obligarme por medio de tortura sicológica y amenazas de muerte a mí y a mi familia a hacer unas declaraciones ante el MPF las cuales me indica de qué manera hacerlas y para después bajo la presión de hacerle daño a mi familia y no estaría más de cinco años en la cárcel por eso le solicito sean citadas por todos los medios legales al alcance de este Juzgado y declaren en relación a los hechos que estoy narrando debiendo señalar día y hora para esos efectos, así como también le pido a Usted señor Juez ordene recabar las bitácoras de visitas de este centro así como de los lugares donde me han tenido privado de mi libertad, esto para poder comprobar que soy inocente de los que se me acusa ya que todo es parte de una fabricación por parte de las autoridades federales al no poder resolver y capturar a los verdaderos culpables de los secuestros que me imputan tomándome a mí como chivo expiatorio para simular que han cumplido con su trabajo el cual no han hecho ya que desde el principio han estado mintiendo.

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CASO WALLACE: Resumen del capítulo “La terrible Señora Wallace” (México en llamas, por Anabel Hernández)


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INTRODUCCION

Isabel Miranda de Wallace mejor conocida como ‘’La terrible señora Wallace” por su prepotencia, oportunismo, perversidad y por su cercanía al gobierno, fue un personaje clave durante el sexenio de Calderón. Su principal tarea fue la de apoyar y encubrir los actos violatorios de los derechos humanos de este y de Genaro García Luna. Para lo cual, se valió y legitimó detrás de un seudo-movimiento social llamado ALTO AL SECUESTRO, el cual ella misma fundó y preside actualmente, creado con el perverso fin de disuadir activistas y desacreditar presos políticos durante el régimen calderonista.

Principal detractora de presos políticos como Florence Cassez, a cambio de su colaboración en los actos más mezquinos del régimen, Calderón le entregó en diciembre del 2010 el premio nobel de derechos humanos, además de haber postulado su candidatura por el PAN para la jefatura de gobierno del Distrito Federal durante las pasadas elecciones. Cabe destacar que la misma estuvo llena de controversias, inconformidad e irregularidades, causando una fractura en el seno interno del partido. ‘’ Quienes participamos como aspirantes a la candidatura a jefe de Gobierno por el PAN, fuimos atropellados en nuestros derechos como miembros del partido’’ declaró al respecto José Luis Luege, en una carta que hizo llegar al Consejo Nacional del partido antes mencionado.

Protegida por Calderón, García Luna y Margolis, la “terrible señora Wallace” como la llama Anabel Hernández en su libro México en llamas se sirvió de la PGR y de los órganos de impartición de justicia corruptos, para fabricar pruebas falsas que corroboraran la supuesta desaparición en Julio del 2005 de su hijo, Hugo Alberto Wallace, a pesar de las diversas pruebas que existen y que comprueban lo contrario. Cabe agregar, que, Hugo cuenta con una variada serie de antecedentes penales, todos relacionados con el contrabando y narcotráfico. No obstante, por alguna extraña razón, nunca se hicieron valer las órdenes de aprehensión que circulaban en su contra.

Pero quizá lo más impactante de esta historia de contubernio y corrupción, es el empleo de la tortura por parte de esta señora para obligar a todos los acusados a aceptar el asesinato de su hijo. Los testimonios reveladores de Juana Hilda y Brenda Cruz nos hacen sospechar que detrás de toda esta farsa hay algo que no cuadra, un secreto a voces que nos llevará al encuentro de la verdad que Isabel miranda de Wallace esconde a toda costa.

Todo lo anterior, se encuentra corroborado en el libro más reciente de Anabel Hernández, titulado: “MEXICO EN LLAMAS: EL LEGADO DE CALDERON”, en el apartado dedicado a “LA TERRIBLE SENORA WALLACE”.

En este libro nos narra brevemente pero con sustento, él porque de sus acusaciones. En sus líneas describe a la señora Wallace como una falsa figura de la representación ciudadana, señala que en algunos movimientos es conocida como “La Terrible Señora Wallace” por su cercanía al gobierno, su oportunismo y prepotencia. Y sobre todo, desvela los secretos ocultos en el expediente que registra la supuesta desaparición y asesinato de su hijo, Hugo Alberto Wallace.

DESACREDITADORA DE PRESOS POLITICOS

Primero hace mención, del afamado caso Florence Cassez, haciendo alusión a su principal detractor, García Luna. Según Anabel, Calderón solicitó los servicios de Wallace para atacar a Florence Cassez, con la finalidad de proteger y justificar a García Luna, quién en el 2005 orquestó el montaje televisivo de la detención de la ciudadana francesa y la fabricación de pruebas dirigidas a presentarla como una criminal que no es.

DISUADIDORA DE MOVIMIENTOS SOCIALES

Aquí nos narra, los intentos de la señora Wallace de adueñarse del Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad y de disuadir a Javier Sicilia para que dejase de llevar a cabo su campaña en contra de la guerra emprendida por García Luna y Calderón, régimen caracterizado por la muerte de más de 70,000 personas.

También, nos dice cómo influenció y convenció a Martí para que mesurara sus críticas hacia el gobierno de Calderón. Así mismo, señala que Wallace se encargó de neutralizar el nacimiento de un posible movimiento encabezado por el empresario en el año 2008. Incluso, menciona que Martí sigue quejándose en privado del régimen calderonista y de la policía federal encabezada por García Luna, la cual, cabe destacar, estuvo involucrada en el secuestro de su propio hijo. Agrega el miedo de tal empresario a ser asesinado por García Luna, temor posiblemente infundido por la señora Wallace.

IMPOSICIÓN COMO CANDIDATA A LA JEFATURA DEL GOBIERNO

Hace mención de las quejas interpuestas por José Luis Luege Tamargo y Federico Doring ante la Comisión Nacional del PAN, ambos comprometidos a los puestos de la jefatura de gobierno y a la diputación del distrito federal respectivamente. Puestos que según sus palabras fueron arrebatados de forma autoritaria e irresponsable por el Comité Ejecutivo del PAN. En dicha queja denuncian la imposición de manera no democrática de la señora Wallace y su sobrino respectivamente. La cual como se deduce de toda esta historia, fue llevada a cabo por órdenes de Calderón.

LA SUPUESTA MUERTE DE SU HIJO

Anabel revela los secretos y expresa sus dudas acerca de la supuesta muerte de Hugo Wallace, nos muestra pruebas que comprueban lo contrario y señala las contradicciones existentes en tal caso.
Menciona que el expediente 35/2006/ II arroja información que contradice lo que esta señora ha propagado. Según la versión de los hechos rendida por la señora Wallace, su hijo, Hugo Wallace fue secuestrado el 11 de julio del 2005 por César Frayre, Jacobo Tagle, Brenda Quevedo, Juana Hilda González Lomeli y los hermanos Castillo Cruz. Supuestamente la noche de ese día fue asesinado y descuartizado con una sierra eléctrica, en un diminuto apartamento ubicado en Perugino número 6, en la colonia Extremadura insurgentes.

En tal declaración, Wallace afirma que su hijo es ‘’miembro de una familia unida y amorosa’’. Sin embargo, de acuerdo a declaraciones ministeriales de la causa penal 35/ 2006/II, Hugo Alberto tenía una relación muy conflictiva con su madre, casi no se veían, subraya Anabel. Lo anterior contrasta con la historia de amor entre madre e hijo que cuenta Wallace, quien asegura que todos los días su hijo la visitaba y le pedía su bendición, concluye Anabel.

La historia que sigue, ya todos la conocemos, la farsa de la búsqueda de Hugo y la posterior captura de uno por uno de los que Wallace había designado como secuestradores a través de su campaña masiva en espectaculares de su propia empresa Showcase y finalmente, la extradición a México de Brenda Quevedo Cruz de los Estados Unidos y luego su tortura.

Según Wallace, supo que su hijo estuvo secuestrado en Perugino 6 porque un vecino, a quien jamás identificó por su nombre y nunca se presentó a testificar, subraya Anabel, le dijo que había visto cómo bajaban a un sujeto del vehículo.

Salido de la nada, un hombre delgado, de barba y entes, se le acercó.

–          Señora, ¿es algo suyo el dueño de la camioneta?

–          Sí, es mi hijo, ¿por qué?, ¿lo vio?

–          Sucede que esa camioneta no estaba aquí, yo llegué muy noche y no la vi donde está ahora, pero si a la vuelta, estaban bajando a una persona.

La “vuelta” a la que se refería el hombre era la calle de Perugino.

(El caso Wallace, Martin Moreno, p. 29)

Además, según Wallace un niño que rondaba por el lugar, supuestamente les había dicho que vio cómo bajaban por las escaleras a una persona herida la noche del 11 de Julio. Después, el niño declararía todo lo contrario, según él ni siquiera durmió ahí esa noche y sostiene, que nunca habló con Isabel y su hermano. Luego, Roberto, hermano de Isabel Miranda, intentó componer una versión alterna al dicho del niño, quien evidentemente nada tenía que ver con toda esta farsa.
Ninguna de las dos versiones anteriores coinciden con la que Juana Hilda rindió bajo amenazas, y en las que menciona que la noche del 12 de Julio descuartizaron a Hugo con una sierra eléctrica, en el bano del departamento, luego según Wallace, metieron los restos de Hugo en bolsas de plástico para luego deshacerse de él, sostiene Anabel.

Así mismo Anabel hace la observación siguiente:, la señora Wallace afirma que unos 30 días después recibió una carta de los plagiarios pidiéndole un rescate, sin embargo , el 13 de Julio su esposo Enrique Wallace , declaró todo lo contrario, el 22 de Julio inclusive, sugirió que no se trataba de un secuestro sino de una desaparición, ya que nadie les había llamado para solicitar un rescate. Finalmente, el 23 de Septiembre, solicitó que ya no se investigara nada y que se dejara de molestar a su familia. Lo anterior nos da a entender la despreocupacion de su padre, quien parece no estar involucrado en este enredo, mi conclusión.

Los abogados de la defensa han solicitado durante varios años el testimonio del señor Wallace, sin embargo, la señora Wallace argumentó que este ya no convivía con ella y que no sabía dónde se encontraba. No obstante, durante su campaña acudió acompañada de su esposo a varios eventos en la ciudad de México, subraya Anabel.

Según Isabel miranda de Wallace, su hijo fue desmembrado de la noche del 11 a la mañana del 12 Julio. Sin embargo, en la declaración 4 vecinos afirmaron no haber visto, ni escuchado nada raro esa noche, mucho menos el sonido de una sierra eléctrica, señala Anabel.

Entre el 12 y 13 de Julio, Juana Hilda abandona el departamento.

El 15 de Julio, la PGJDF, por exigencia la señora Wallace, llevó a cabo un cateo, pero no se encontró prueba alguna. Dos semanas después de los hechos, la AFI lo visitó, dejándolo abierto. Posteriormente, no fue protegido, ni asegurado, como escena del crimen, según lo marcado por la ley para que pueda ser considerado como prueba válida, remarca Anabel.

El departamento fue rentado el mes de octubre, no obstante, nunca seria ocupado. No fue sino 8 meses después, que la PGR atrajo el caso llevando a cabo un nuevo cateo. Supuestamente, una gota de sangre perteneciente a Hugo Wallace fue encontrada en el lugar. La prueba pericial indicaba que dicha prueba pertenecía a una mujer (XY), cabe señalar que la señora Wallace también tiene una hija. Luego, los mismos peritos se vieron obligados a declarar que se trató de un error. Por la gravedad del mismo, los abogados de la defensa exigieron que se volviera a analizar dicha prueba, sin embargo las autoridades les respondieron que eso no sería posible, puesto que era la única existente, haciendo jurídicamente imposible determinar a quién pertenecía esa gota de sangre.

PRUEBAS Y TESTIMONIOS DE LA FARSA

Anabel Hernández hace una serie de observaciones que le hacen dudar del supuesto asesinato de Hugo Wallace, las cuales, para su mejor comprensión, las ordenaremos en orden cronológico.

1. El carro en el que supuestamente Wallace fueron trasladados sus restos, del cual Brenda era la dueña, fue vendido meses antes del supuesto asesinato de Hugo. El dueño actual del carro lo sigue usando.

2. El 20 de julio, días después de su supuesto asesinato, Hugo siguió utilizando su tarjeta Santander, la cual no fue cancelada por su madre, aun a sabiendas de que según su hijo estaba muerto.

3. El 1 de noviembre, 4 meses después de su supuesta muerte, Hugo hizo una llamada y dejo un peculiar mensaje. Extrañamente este número nunca fue cancelado. 4 personas aseguraron ante la PGR que se trataba de la voz de Hugo Wallace.

4. En mayo del 2006, José Luis Moya y Laura Domínguez, pidieron ante la PGJDF que se investigara la muerte de Hugo, ya que según ellos contaban con elementos firmes para pensar que no había sido asesinado. El 7 de febrero del 2007 su petición fue ratificada, luego de que la señora Wallace acusara a Moya de chantaje. Según Moya, Laura (amiga íntima de Hugo) recibía llamadas de él, además, habla de la posibilidad de que ambos se hayan reunido después de la fecha en la que supuestamente fue asesinado. Su madre en lugar de pedir que se investigaran otras líneas de investigación, se empeñó en la idea de que estaba muerto, tal actitud nos hace dudar de su supuesta muerte.

TORTURA E ILEGALIDAD

Lo más grave del asunto son las denuncias que han sido interpuestas por los acusados ante la CNDH, alegando que han sido víctimas de tortura por parte de las autoridades. Lo anterior con la finalidad de obligarlos a declararse culpables del asesinato de Hugo Wallace.

Anabel Hernández señala que todos los detenidos acusados del supuesto asesinato de Hugo Wallace, han denunciado ante la CNDH torturas, amenazas y violaciones a sus derechos humanos; y lo que consideramos aún más grave, incluso han hecho acusaciones de que en esas sesiones ha estado presente la señora Wallace. Sin embargo, la CDNH no hace nada. Tal vez por colusión con la misma Sra Wallace.

Anabel señala que el 8 de febrero del 2006, justo después de su captura, Juana Hilda fue llevada de forma no autorizada a la SIEDO a declarar, lo anterior a pesar de ir en ausencia de su abogado. Luego de haber permanecido ahí 12 horas, fue regresada con golpes y lesiones. Según su testimonio (lo cual fue grabado y a todas luces parece falso) fue amenazada por los policías para declararse culpable, sino la torturarían. La abogada exigió al ministerio público correspondiente, que se declarara nula tal declaración, ya que Juana Hilda fue retirada de manera ilegal de dicho centro, además, de que dicha declaración fue obtenida bajo coacción y violencia física y moral. Así mismo, su abogada exigió que se declarara nulo el careo al que fue sometida el 21 de febrero con la señora Wallace, puesto que este no había sido autorizado por un juez. Luego de tal acción repleta de irregularidades, la señora Wallace declaró públicamente que Juana Hilda ya había confesado su crimen y también le había pedido perdón, subraya Anabel.

Quizá el caso más dramático nos dice Anabel, sea el de Brenda Cruz, quien por el simple hecho de haber sido novia de Jacobo se vio implicada en esta farsa. El 13 de Octubre del 2010, inmediatamente a su llegada a las islas Marías, sería torturada y abusada sexualmente por policías bajo las órdenes de la señora Wallace. Lo anterior a fin de obligarla a declararse culpable, según consta en denuncias interpuestas por su familia ante la CNDH. Cabe destacar, que, ella siempre ha mantenido que es inocente.

AMARGA EXPERIENCIA

Para finalizar, Anabel narra cómo el 12 de febrero del 2012, fue obligada por el hermano de Wallace a salir de una audiencia pública, en la cual se ampliarían los cargos en contra de Brenda y Jacobo. Haciéndola sospecha más de dicha farsa. Debido a lo anterior, Anabel interpuso una demanda ante la CNDH.

@WallaceIsabel

Alguién tendrá que pedir perdón. Y no será suficiente…

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Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado?


Un artículo de diciembre de 2008. Me impresiona ver que ya en 2008 habían investigado a esta Sra. y que todavía no se ha hecho nada.  Las referencias a la deportación de Brenda Cruz tienen que ser actualizadas. Finalmente, Brenda si fue deportada… y torturada. El nombre del funcionario de la PGR queda mencionado en varias ocasiones como ayudante personal de Miranda – incluso en la tortura de Juana Hilda, en la persecución de Brenda Cruz y de su hermano Omar.

 

¿Se inventó la muerte de Hugo Alberto Wallace para cobrar un seguro millonario en Estados Unidos?

Por Chuck Noland

 

Juana Hilda rindió declaración el 8 de abril de 2006 y quedó asentado que fue víctima de amenazas y presiones por parte nada más ni nada menos de Fermín Ubaldo Cruz y Braulio Robles Zúñiga, funcionarios de la PGR y muy sensibles a las exigencias de Isabel Miranda.

Fue así como se supo, de acuerdo a lo que Juana Hilda declaró, que Hugo fue asesinado por César y Jacobo, que su cuerpo fue cortado con una sierra eléctrica y depositado en bolsas de basura.

La pregunta sigue siendo la misma: ¿en dónde está el cuerpo o las partes de éste? ¿Por qué, aún estando presos algunos de los supuestos culpables, ninguno de ellos ha confesado en dónde enterraron a Hugo?

¿De dónde sacó la señora Miranda a más implicados? ¿Por qué de pronto aparecen en su hipótesis los hermanos Castillo y Brenda Quevedo Cruz?

En el expediente 35/2006, foja 488, tomo I, aparece la relación de visitantes del conserje del edificio en donde supuestamente fue asesinado Hugo Alberto: éste entró a las 19:15 y se retiró a las 20:52 horas del 11 de julio del 2005, el día en que la señora Miranda dijo que fue secuestrado. Turbio, ¿no?

Fuentes fidedignas de este caso dijeron a Contratiempo que cuentan con pruebas de las contradicciones en las que los testigos de la señora Miranda han caído. “Además, tenemos pruebas de que, antes del 8 de febrero del 2006, la PGR no tenía nada en contra de los detenidos. Juana Hilda fue torturada y violada, y se les sembró pruebas para comprobar su supuesta culpabilidad en el asesinato de Hugo Alberto”.

Se sabe que César ha sido visitado por personal de la Procuraduría con la intención de comprar su confesión: él se declara culpable y recibe 10 millones de pesos.

Brenda Quevedo, otra implicada por la señora Miranda y que, de acuerdo a lo que la madre de Hugo Alberto ha dicho, también se encontraba en el departamento y que acompañara a Jacobo y a César a enterrar los restos de su hijo, también ha sido víctima de este guión lleno de contradicciones, incoherencias y situaciones de película.

Fue detenida en Louisville, Kentucky, pero la señora Miranda no fue avisada de su arresto porque estuvo presente. La única acusación que hay contra Brenda es la que hiciera Juana Hilda bajo presión y tortura porque no conoce a César.

Brenda es una joven mujer, creyente, llena de pasión por la vida. Todo le ha cambiado desde que ha sido perseguida por Isabel Miranda. Su deportación sigue en suspenso, pues autoridades estadounidenses no encuentran solidez en el caso para autorizar su regreso a México en donde sería procesada por su participación en el secuestro y el asesinato de Hugo Alberto Wallace.

Lo único cierto es que el cuerpo no ha aparecido, que César no ha sido acusado por secuestro ni por homicidio, que la señora Miranda ha dicho que Jacobo está escondido en Medio Oriente, que, aunque se presentó ante la sociedad mexicana como una maestra que dejó su trabajo para hacer justicia, es dueña de la empresa Showcase Publicidad y que su facturación mensual anda por los 8 millones de pesos mensuales, que resulta por demás sospechosa la influencia que parece tener con las autoridades y que hay testigos que la relacionan con Genaro García Luna y que este secuestro ha sido fabricado para que los Wallace puedan cobrar un seguro millonario en Estados Unidos.

Las personas que Isabel Miranda eligió como autores de la desaparición de su hijo están a la espera de que de verdad se imparta justicia, de que los transfondos oscuros de esta historia, al muy puro estilo de Hollywood, sean revelados, sin que se ejerza el tráfico de influencias ni la vieja y corrompida cadena de favores.

Mientras tanto el tiempo sigue pasando y las inconsistencias están ahí, registradas en el expediente penal, sin que nadie haga nada por desenmarañar esta historia turbia y vendida por los medios como una acción heroica de una madre que parece gozar con poner en ridículo a las autoridades del país y, pero aún, con tomarle el pelo a una sociedad que está cansada de mentiras.

 

“Usted, hijo de la chingada, debe ser cómplice de estos asesinos”. Esta monada de comentario es uno de muchos que he recibido desde que presenté otras voces involucradas en el caso Wallace.

 

Lo escrito en las entradas intituladas Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado? y Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado? II no es un invento. Está en el expediente y éste está plagado de anomalías, contradicciones y, sobre todo, señala los métodos turbios con los que a Juana Hilda le “sacaron” la confesión del supuesto plagio y asesinato de Hugo Alberto Wallace.

Ahí mismo se encuentran las declaraciones de vecinos y del conserje del edificio en donde supuestamente mataron a Wallace de manera brutal y cómo los culpables enterraron en lugares hasta ahora desconocidos sus restos.

Cada vez hay más implicados según la señora Isabel Miranda, incluso involucra a gente del cártel de Sinaloa con quien relaciona a Juana Hilda.

Las recompensas que ofreció a través de los diferentes espectaculares que fue colocando en calles y avenidas del Distrito Federal han ido aumentado. Ahora hay un millón de pesos para quien proporcione información sobre el paradero del cuerpo de su hijo.

La señora Miranda ha dicho hasta el hartazgo que Brenda Quevedo, otra implicada en el secuestro y que está detenida en Estados Unidos, es una pieza clave, sin embargo, los motivos de su detención no tienen nada que ver con el crimen, sino con su estatus migratorio y ha sido negada, por segunda ocasión, su deportación. ¿Por qué? ¿No que hay pruebas contundentes contra ella como para que el país vecino no dudara en conceder que Brenda regrese a México para ser juzgada? Extraño, ¿no?

¿César Freyre? Sí, está preso, pero no por el secuestro de Wallace, sino porque tenía armas de uso exclusivo del Ejército.

La única declaración que habla sobre cómo ocurrió el secuestro y asesinato de este publicista es la de Juana Hilda y ésta ve comprometida su veracidad porque hubo tortura de por medio.

 

José Luis Moyá Moyá, un hombre que ha sido definido como un mercenario de la información y que ayudó a Isabel Miranda en las investigaciones preliminares del secuestro de su hijo, ha sostenido que Hugo Alberto está vivo.

En diferentes ocasiones ha tratado de conseguir información a través del IFAI e incluso presentó una denuncia en la Unidad Especializada en la Investigación de Secuestros de la PGR cuando supo que Wallace se estaba comunicando con su madre y con Laura Domínguez, una amiga personal del plagiado, a quien le dijo que es un testigo protegido de la Interpol y que por eso no vive en México.

 

Al IFAI solicitó las fechas de entrega de los pasaportes correspondientes a Hugo Alberto Wallace, Isabel Miranda y Enrique del Socorro Wallace; su nacionalidad; el lugar, fecha de expidición, número de documento, autoridad emitente, así como el nombre de los servidores públicos en la Secretaría de Relaciones Exteriores que los atendieron.

 

La información le fue negada porque consideraron que se trataba de documentos de identificación de carácter personal.

Lo mismo ocurrió cuando solicitó al Instituto Nacional de Migración las fechas en las que Wallace salió del país. En este caso le respondieron que no podían proporcionar la información toda vez que no era representante legal de Hugo Alberto.

 

El 7 de febrero del año pasado, José Luis Moyá se presentó como testigo ante la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales en Delincuencia Organizada (SIEDO). Poco después, Isabel Miranda lo demandó por extorsión y difamación porque, según ella, Moyá le pidió 200 mil dólares a cambio no hacer público que su hijo es un delincuente.

La demanda fue presentada dos meses y medio después del supuesto acto de extorsión y, aunque fue detenido, Moyá quedó libre por falta de pruebas.

 

Para Juan Pablo Guerrero, comisionado del IFAI, José Luis Moyá es un propulsor de la transparencia porque “ha generado hallazgos y avances importantes”. A él se debe el haber descubierto el escándalo de las tangas de Provida, los antecedentes penales de Andrés Manuel López Obrados y los detalles del accidente aéreo del desaparecido secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta.

 

Moyá sigue sosteniendo que Hugo Alberto está vivo y que la AFI desmanteló un centro de espionaje comandado por Isabel Miranda, pero la PGR ha ignorado su información.

 

Como sea, ninguno de los detenidos por el caso Wallace ha confesado en dónde está el cuerpo –o los restos de éste- de Hugo

Alberto y Brenda Quevedo no ha sido deportada y para todos los que amablemente me han maldecido y amenazado, mientras no sea demostrada la culpabilidad de los presuntos asesinos, seguirán siendo inocentes.

 

Contrario a otros casos en los que han encontrado los cuerpos de los secuestrados y, luego, empiezan a caer los responsables, en el caso Wallace, primero cayeron los culpables y… ¿en dónde está el cuerpo del delito?

Wallace, candidata de la mentira


Proceso

Por Álvaro Delgado

16 de Abril de 2012

MÉXICO, D.F. (apro).- Muy pronto se derrumbó la candidatura de Isabel Miranda de Wallace con la que el Partido Acción Nacional (PAN) pretendía no hacer el ridículo en el Distrito Federal.
La razón no es compleja: La aspirante a gobernar a millones de capitalinos ocultó y luego, descubierta, pretendió victimizarse por sus antecedentes policiales.
Ella que, junto con el gobierno de Felipe Calderón, ha querido levantarse como emblema de la valentía contra la delincuencia, el abuso de poder, la mentira y los privilegios.
Pero no sólo ocultó un pasado que los ciudadanos del Distrito Federal y del país tienen derecho a saber, sobre todo de quien eso exige de las autoridades, sino que mintió y ha seguido mintiendo a partir de que el semanario “Proceso” desveló sus antecedentes y su consentimiento en la tortura contra quienes ella identifica como los asesinos de su hijo, el mismo que la auxilió en la comisión de los delitos por la que fue consignada ante un juez y del que tantas versiones corren sobre su condición real.
El domingo mismo que el semanario publicó su ficha signaléctica, cuando se registró como candidata del PAN al gobierno del Distrito Federal con la presencia de Josefina Vázquez Mota y Diego Fernández de Cevallos –emblema de la política mafiosa–, Isabel Miranda Torres de Wallace aseguró ser víctima de una “guerra sucia”.
Ese disparate lo adujo también el presidente del PAN, Gustavo Madero, a quien panistas capitalinos le habían advertido del talante falaz de la mujer que fue impulsada por Felipe Calderón, pero el silencio que ha guardado después es el reconocimiento de que se equivocó por doble vía: No haber apostado por una candidatura honrada y consolidarse como una fuerza marginal en la capital.
Y eso que Madero ordenó dispensarle a esa mujer lo que es obligación estatutaria y reglamentaria para todos los precandidatos y candidatos del PAN –los compromisos doctrinarios que deben firmar–, como anuló la contienda interna que había prometido.
Si alguna duda pudo haber sembrado Miranda con su campaña de “plumas amigas” que imploró a directivos de medios de comunicación, donde es vista ya con recelo, lo publicado por “Proceso” en la edición que está en circulación la diluye por completo, porque existe vasta constancia de que fue capturada, consignada y presa en el Reclusorio Norte.
¿Fue absuelta de los delitos que se le imputaron? Sí. ¿Tiene antecedentes penales? No. Estas dos respuestas quedaron perfectamente claras en el reportaje que ofuscó a Miranda de Wallace, quien podrá gozar de connivencia con Calderón y Genaro García Luna, que políticamente están muertos, pero jamás tendrá la confianza de la ciudadanía que quiso –y quiere— engañar.
¿De qué se puede acusar al semanario “Proceso” y al reportero Jorge Carrasco? Sólo de cumplir con su deber profesional…
Apuntes
Otra figura que fue venerada por el PAN y por sus simpatizantes, Vicente Fox, está también derrumbándose, aunque ya lo había hecho para millones de mexicanos. “Traidor” es la definición que se le da entre la militancia, pero que sólo un expanista se ha atrevido: Rogelio Sada Zambrano, emblema del panismo norteño y del empresariado rebelde. Y apenas hoy lunes, en Colima, la candidata Josefina Vázquez Mota lo expulsó del elenco de próceres que sacaron al PRI de Los Pinos. Fue Manuel Clouthier, no Fox, afirmó, veladamente. Se atisba venganza…

Isabel Miranda de Wallace fichada en 1998


EL PASADO INOCULTABLE DE MIRANDA DE WALLACE

Por: Jorge Carrasco Araizaga – abril 8 de 2012

Fuente :  Sin embargo / Proceso

Isabel Miranda de Wallace se hizo conocer como activista contra la delincuencia y de pronto comenzó a aparecer junto con el presidente Calderón para apuntalar su estrategia contra el crimen organizado, encabezada por el secretario Genaro García Luna. Se metió así de lleno en el polémico caso de Florence Cassez, que ha opacado su proselitismo electoral. Sin embargo, en 1998 la empresaria luchaba por su propia libertad, acusada por funcionarios de la delegación Tlalpan de que, al obstruir el retiro de tres espectaculares de su empresa Showcase, se resistió a la autoridad, dañó equipo del gobierno capitalino y ordenó a sus empleados que atacaran a quien subiera a los espectaculares.

MÉXICO, D.F. (proceso).- Interlocutora del gobierno federal en materia de seguridad, Premio Nacional de Derechos Humanos por obra y gracia del presidente de la República, mujer de las confianzas del propio Felipe Calderón y de su secretario de Seguridad Pública, la candidata del PAN al gobierno del Distrito Federal, Isabel Miranda de Wallace, arrastra un pasado que no la condena pero la marca: sus antecedentes policiacos y judiciales en la ciudad a la que pretende gobernar. En 1998 fue indiciada en una causa penal como probable responsable de los delitos de resistencia de particulares y homicidio en grado de tentativa. Aunque fue exonerada, una resolución de segunda instancia del Tribunal Superior de Justicia en el Distrito Federal (TSJDF) la responsabilizó de causar daños al Gobierno del Distrito Federal (GDF) cuando se enfrentó a personal de la delegación Tlalpan para impedir el retiro de tres anuncios que la empresa de la que proviene su riqueza económica, Showcase Publicidad, colocó en una zona de riesgo.

El 21 de julio de 1998 el juez Duodécimo Penal del DF ordenó su formal prisión o preventiva como probable responsable del delito de resistencia a particulares, pero la liberó del de homicidio doloso, en grado de tentativa. De acuerdo con el expediente del caso, la Procuraduría General de Justicia del Distrito

Federal la había consignado ante la justicia como probable responsable de ambos delitos porque el 16 de julio de 1998, al mando de una veintena de personas, se enfrentó a personal de la delegación Tlalpan para impedir el retiro de anuncios colocados en Periférico Sur.

Ese mismo día fue remitida al Ministerio Público y cinco días después el juez ordenó “identificar a la procesada María Isabel Miranda de Wallace por los sistemas administrativos adoptados en vigor”, recabar sus ingresos anteriores y hacerle un estudio de personalidad.

Miranda no tenía la notoriedad de ahora cuando quedó registrada en los archivos policiales de la Ciudad de México. Siete años después, de la mano gubernamental, capitalizó un proceso que inició con la denuncia sobre la desaparición de su hijo, Hugo Alberto Wallace, el 11 de julio de 2005. El alegado secuestro y asesinato de su hijo, que aún se juzga en tribunales, la perfiló como personaje de “la sociedad civil” después de que en unas cuantas horas, “sin ayuda de la policía”, identificó a los supuestos responsables. Sin embargo, en un reportaje publicado en la edición 1842 de Proceso, las madres, hermanos y otros parientes de las personas encarceladas acusaron a la señora Wallace de haber incurrido en ilegalidades graves, entre éstas “actos de tortura” contra los presuntos secuestradores y asesinos de su hijo, para que se inculparan; ella, afirmaron, está utilizando el poder que le da su “amistad” con el presidente Felipe Calderón y con el ahora exprocurador capitalino Miguel Mancera…

Con el despliegue de espectaculares precisamente colocados por su empresa Showcase Publicidad, que creó en 1994 junto con Hugo Alberto, Miranda de Wallace lanzó una cacería contra sus acusados, acompañada de una intensa campaña mediática. Defensora de las políticas de seguridad del gobierno de Felipe Calderón y de su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, se convirtió en la activista del sexenio para lo cual creó la asociación de membrete Alto al Secuestro. Con ese aval acudió a las reuniones del Consejo Nacional de Seguridad Pública, en el que sólo participan el presidente y los gobernadores, a quienes reclama y emplaza. A solicitud de Calderón, según se lee en la página de Alto al Secuestro, promovió la ley antisecuestro aprobada en 2009 y al siguiente año el propio presidente le dio el Premio Nacional de Derechos Humanos.

En octubre de 2011 logró imponer su presencia en el segundo diálogo de Calderón con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza Javier Sicilia, y en el Castillo de Chapultepec reivindicó la estrategia del presidente ante la “debilidad” de los gobiernos estatales. Calderón también la incorporó “como representante de la sociedad civil” a la junta de gobierno de Províctima, el desfondado organismo creado para “responder” al movimiento pacificador ciudadano.

Su más reciente batalla la emprendió para evitar la liberación de la ciudadana francesa Florence Cassez, acusada por García Luna de secuestro y detenida por policías federales en un operativo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya calificó como violatorio de la Constitución. En vísperas de ese fallo, Miranda presionó a los ministros encargados de la resolución y desde las escalinatas de la Corte, ya como aspirante del PAN a gobernar el DF, volvió a apoyar a Calderón y a García Luna.

De todas formas se defiende: “No, yo no soy la candidata del presidente, yo soy candidata independiente, ciudadana”, tuvo que aclarar ante la prensa el pasado 3 de febrero, cuando asistió al informe del titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, ante la percepción de que su candidatura está huérfana del respaldo del liderazgo local del PAN.

 

IMPUTACIONES

Hace casi 14 años Isabel Miranda de Wallace luchaba por zafarse ella misma de las graves acusaciones penales por el altercado con personal de la delegación Tlalpan. Showcase Publicidad había colocado tres espectaculares en un terreno ubicado entre los números oficiales 3395 y 4121 de Periférico Sur, entre Televisión Azteca y una sucursal del entonces Citibank, en la colonia Héroes de Padierna.

El predio, donde había anuncios de otras empresas, estaba en una zona catalogada como riesgosa porque pasan ductos de Pemex y hay torres con cables de alta tensión. El entonces delegado de Tlalpan, Salvador Martínez Della Roca, abrió tres procedimientos administrativos contra la empresa y el 15 de julio de 1998 emitió la resolución DT/C- 10/214/98, en la que le dio un plazo de 24 horas a Isabel Miranda para que retirara sus anuncios. La apercibió de que, en caso contrario, la delegación los quitaría.

El encargado de desmontar el primer anuncio fue Miguel Ángel González Vázquez, quien era subdelegado de Obras y Desarrollo Urbano de la delegación. Junto con él llegaron al lugar José Patiño Hurtado, subdirector Jurídico y de Gobierno, entre otros empleados, y Leopoldo Morante Cervantes, director de Apoyo Institucional de la Subsecretaría de Coordinación Delegacional y Metropolitana del GDF. La denuncia contra Miranda de Wallace fue levantada por Patiño Hurtado, quien la acusó de daño en propiedad ajena en agravio del GDF, resistencia de particulares a un mandato de la autoridad y homicidio en grado de tentativa.

En sus declaraciones ministeriales, Patiño relató que el día de las maniobras había unas 80 personas de la delegación porque además de los anuncios de Showcase tenían que desmontar diez más de la empresa Vender, “cuyo personal consintió en el retiro e incluso apoyó con personal y camiones”.

Como a las 11 de la mañana, añadió, “se presenta una mujer que dijo llamarse la señora Isabel Miranda de Wallace… Prepotente, acompañada de unas 25 personas entre ambos sexos, prevaleciendo los hombres… se ostentó como dueña de los anuncios espectaculares de Showcase”.

Enseguida “les ordenó a algunos de ellos que no permitieran a los trabajadores de la delegación subirse al poste por las escaleras del tubular portable”, propiedad de Showcase. Los empleados de Miranda de Wallace ocuparon la parte alta del anuncio y ella los instruyó para “que el cabrón que se subiera de la delegación lo tiraran desde arriba”.

La confrontación se prolongó hasta las seis de la tarde. Para entonces el subdelegado González Vázquez le ordenó al operador de la grúa, Felipe Arciniega Sánchez, que retirara el primero de los espectaculares y su estructura metálica. Según el denunciante, cuando Arciniega puso a funcionar la pluma de la grúa, en la parte superior de la estructura ya estaban tres empleados de la subdelegación de Obras y Desarrollo Urbano. “Se habían subido por las escaleras que tiene el tubo (que sostenía el espectacular) para quitar los paneles del anuncio y engarzarlos a la punta de la pluma”. Como a las 19:45 horas, cuando estaba en la parte delantera y del lado derecho de la grúa, Patiño Hurtado aseguró haber visto que Miranda de Wallace –acompañada de un hombre como de 30 años– se acercó a las mangueras del sistema hidráulico de la máquina. De inmediato, según la acusación, Isabel Miranda empezó a cortar una de las mangueras con un cúter que tenía en la mano derecha “y acto seguido le pasa el cúter al joven que la acompaña, el cual también con la mano derecha corta otras mangueras”, de cuatro que estaban unidas.

Tanto Patiño Hurtado como Morante Cervantes le reclamaron al acompañante de Wallace.“¿Me viste, cabrón?”, contestó éste, quien según el propio Patiño “al parecer” era el hijo de la dueña de Showcase, Hugo Alberto.

El subdirector jurídico Patiño Hurtado dijo que cuando la grúa se empezó a desestabilizar, “el sujeto joven corre hacia su vehículo Cuttlas, tipo Celebrity (sic), de color gris, sin placas de circulación, mismo que previamente había metido al predio, y lo aborda… Otro sujeto joven, como de 25 años de edad, auxilia al del Cuttlas, abriéndole la puerta de acceso al predio”.

El propio Patiño y otros empleados de la delegación “corren hacia la puerta de acceso al predio a efectos de impedir que huyera, pero dicho sujeto ya manejando el Cuttlas a velocidad rápida les echa encima el vehículo, por lo que tanto el de la voz como los demás se hacen a un lado para evitar que los atropellara, y logra darse a la fuga”.
Al mismo tiempo, declaró el funcionario de Tlalpan, “la señora Miranda de Wallace sale corriendo junto con otras personas de su empresa para salir… por donde huyera el Cuttlas y se dirige sobre la banqueta sur de Periférico, corriendo hacia el oriente” y se mete “a un vehículo Century de color azul, donde la esperaba su chofer”.

De acuerdo con el reporte policial, el coche era un Cuttlas gris, con placas de circulación 525CWT. Isabel Miranda no pudo huir “porque todos los empleados de la delegación rodean dicho vehículo, indignados por lo ocurrido”. El chofer y la señora subieron los vidrios, pusieron los seguros y se negaron a dialogar, según el acusador. Cuando llegó la policía preventiva del DF, identificó a Isabel Miranda, a su chofer, José Luis Alarcón Sánchez, y a sus empleados César Alejandro Vera Mondragón –quien ayudó a huir al sujeto del coche gris sin placas– y Marco Antonio Fin Barajas, quien la auxilió para meterse a su coche. El escándalo fue registrado por cámaras de las televisoras, ante las cuales Wallace se quejó de abuso de autoridad y Patiño la acusó de la comisión de varios delitos.

Morante Cervantes, el representante del GDF, declaró ante el Ministerio Público que en las discusiones sobresalía una mujer a la que le gritaban “Miranda” o “señora Wallace”. Dijo que antes de las cuatro y media de la tarde unos empleados de Showcase se subieron al anuncio, mientras que otros, equipados con tanques y sopletes, ocuparon las escaleras del tubo. Así, y con un tanque de gas en la superficie, impedían que se desmontara el anuncio.

Morante Cervantes añadió en su declaración ministerial que, hacia las seis de la tarde, las autoridades acordaron con Miranda de Wallace que personal de su empresa retirarían las “artes” y la delegación las estructuras superiores. Como a las 7:20 subieron empleados de la delegación, el operador echó a andar la grúa y elevó la pluma a su primer nivel. Pero en ese momento observó que Isabel Miranda “tenía un objeto filoso… y con el mismo corta una manguera de la grúa… dando posteriormente ese objeto… a un joven de aproximadamente un metro con sesenta y cinco centímetros de altura, de tez apiñonada, cara redonda, que vestía una camisa de color azul con rayas y un pantalón claro”.

El sujeto “procedió rápidamente a cortar unas mangueras, percatándose que lo había yo observado y diciéndoles que ya había yo visto lo que estaban haciendo. E inmediatamente dicha señora se retira, iniciándose una discusión con el sujeto joven… En ese momento, la grúa se tambaleó y se movía hacia atrás sin control, apoyada sobre sus ruedas”.

En la discusión, Morante Cervantes pidió a su equipo que registrara al sujeto “para localizarle el objeto cortante entre sus ropas”. El señalado salió corriendo “y los trabajadores en vez de detenerlo corrían a cerrar las puertas para que no se escapara en su coche, que previamente había metido al terreno”. El testigo identificó el vehículo como un Century gris, sin la placa trasera. El sujeto huyó por Periférico, pero los trabajadores de la delegación impidieron que Miranda hiciera lo mismo al detener el coche al que se había subido, en tanto que otro carro no identificado brincaba el camellón.

También testificó en contra de Miranda el subdelegado González Vázquez, quien aseguró que desde su llegada al predio la dueña de Showcase se acercó a un árbol donde estaba amarrado un espectacular y con un cúter cortó el lazo que sostenía el anuncio, “provocando inseguridad en la gente que estaba desmantelando el anuncio”.

Después, los empleados de Isabel Miranda atravesaron coches frente a la grúa para que no se acercara al espectacular. El subdelegado la acusó de amenazar a los trabajadores a su cargo. Les dijo que “si se subían a su anuncio, ella ordenaría a la gente que la acompañaba a que los lanzaran al vacío”.

Con las horas, Miranda propuso que sus empleados quitaran la publicidad para que no se maltratara. Pero hacia las 7:30 de la noche no habían avanzado, por lo que el subdelegado ordenó que se acercara una grúa de 50 toneladas con extensión telescópica para agilizar el movimiento.

Cuando la grúa empezaba a operar, el testigo escuchó que alguien gritó: “¡cuidado, las mangueras!” y se percató de que tres de las cuatro estaban rotas. Morante le dijo que había visto cortar las mangueras a Miranda “y uno de sus empleados que se decía gerente de construcción”, mientras que el operador maniobraba para que la grúa no se volteara sobre su lado derecho.

González Vázquez le reclamó al supuesto gerente de construcción que hubiera puesto en peligro la vida de los trabajadores, por lo que pidió la presencia del Ministerio Público. Coincidió en el relato sobre la huida del “sujeto joven” –quien le aventó el vehículo– y la retención de Isabel Miranda. El operador de la grúa, Felipe Arciniega Sánchez, declaró que pudo hacerla funcionar hasta las 7:30 de la noche. Indicó que cuando iba a engarzar el anuncio panorámico con el gancho de la pluma notó que había una fuga en las mangueras principales de la resistencia. Añadió que “la grúa se tambaleó, con riesgo de volcarse sobre las personas que estaban en el lugar”.

Manuel López López, Arturo Rafael Rentería Tapia y Javier Ulises Camacho Torres, los trabajadores de la delegación que se habían subido al anuncio, también coincidieron en los detalles sobre la manera en que Isabel Miranda y sus empleados impidieron las maniobras y el peligro en que quedaron cuando la grúa se bamboleó.

Rentería Tapia precisó que desde una altura de 35 metros vio que la pluma se acercaba al objetivo, pero la grúa se empezó a mover y la segunda extensión ya no salió, quedándose a unos 18 metros del anuncio. “Si la grúa hubiera estado en su última fase, se habría volteado y se hubiera caído el anuncio junto con ellos”, declaró. Camacho Torres dijo que cuando la grúa levantó la pluma él y sus compañeros se dieron cuenta de la confusión de abajo, que la gente corría de un lado a otro y optaron por bajarporque no tenían cinturones de seguridad.

Los peritajes confirmaron los daños y los riesgos. Pero en su declaración ministerial Isabel Miranda dijo que lo dicho en su contra era “totalmente falso”. Que al contrario, ella estuvo dispuesta al retiro de los anuncios a pesar de tener permiso para montarlos, pero los funcionarios de la delegación, “prepotentes y groseros”, nunca quisieron identificarse ni mostrar la resolución contra su empresa. Más aún, los acusó de agresión y de haber generado peligro con un tanque de soldadura autógena.

“Al darme cuenta del estado de la situación decidí retirarme del lugar junto con todo mi personal”, prosiguió. Cuando esperaba en su automóvil para que le entregaran el material del anuncio a desmontar, dijo, “vi venir hacia nosotros a mucha gente, lo cual me hizo pensar que algo grave estaba pasando. Alcancé a escuchar que decían que nos agarraran a todos. Por seguridad de mi integridad física, en ese momento le di instrucciones a mi chofer de que se arrancara. Sin embargo, la multitud impidió mi paso… empezando a tratar de voltear el automóvil”.

Aseguró que por una persona que no identificó se enteró del problema con la grúa y “de manera voluntaria me ofrecí a presentarme a la delegación. Ahí me acusaron de haber cortado unas mangueras, (lo cual) desconozco porque mi trabajo únicamente tiene que ver con el aspecto administrativo”.

Cinco días después de los hechos, un juez ordenó su prisión preventiva por el delito de resistencia de particulares. Fue fichada por ello en el Reclusorio Preventino Femenil Norte del Distrito Federal. Quedó exonerada del cargo de homicidio doloso en grado de tentativa. Su abogado, Ricardo Martínez Chávez, logró que el 1 de octubre de 1998 la Novena Sala del TSJDF la eximiera también del primer delito. Según los magistrados de la Sala, no se acreditó la amenaza.

“Hasta el momento procesal que se actúa… para acreditar las amenazas sólo se cuenta con lo declarado por el denunciante (Patiño Hurtado)”, mientras que los testimonios “no coinciden” con su dicho. Además, ninguno de los tres trabajadores “refiere haber escuchado amenaza alguna”, por lo que no se pudo comprobar ni la voluntad ni la intención de privarlos de la vida. “No obstante –estableció la resolución– la encausada cortó una de las mangueras… con la intención de impedir que el personal del GDF retirara sus anuncios”.