CASO WALLACE: Resumen del capítulo “La terrible Señora Wallace” (México en llamas, por Anabel Hernández)


mexico-en-llamas-el-legado-de-calderon-anabel-hernandez-ws_MLM-O-3471072705_112012

INTRODUCCION

Isabel Miranda de Wallace mejor conocida como ‘’La terrible señora Wallace” por su prepotencia, oportunismo, perversidad y por su cercanía al gobierno, fue un personaje clave durante el sexenio de Calderón. Su principal tarea fue la de apoyar y encubrir los actos violatorios de los derechos humanos de este y de Genaro García Luna. Para lo cual, se valió y legitimó detrás de un seudo-movimiento social llamado ALTO AL SECUESTRO, el cual ella misma fundó y preside actualmente, creado con el perverso fin de disuadir activistas y desacreditar presos políticos durante el régimen calderonista.

Principal detractora de presos políticos como Florence Cassez, a cambio de su colaboración en los actos más mezquinos del régimen, Calderón le entregó en diciembre del 2010 el premio nobel de derechos humanos, además de haber postulado su candidatura por el PAN para la jefatura de gobierno del Distrito Federal durante las pasadas elecciones. Cabe destacar que la misma estuvo llena de controversias, inconformidad e irregularidades, causando una fractura en el seno interno del partido. ‘’ Quienes participamos como aspirantes a la candidatura a jefe de Gobierno por el PAN, fuimos atropellados en nuestros derechos como miembros del partido’’ declaró al respecto José Luis Luege, en una carta que hizo llegar al Consejo Nacional del partido antes mencionado.

Protegida por Calderón, García Luna y Margolis, la “terrible señora Wallace” como la llama Anabel Hernández en su libro México en llamas se sirvió de la PGR y de los órganos de impartición de justicia corruptos, para fabricar pruebas falsas que corroboraran la supuesta desaparición en Julio del 2005 de su hijo, Hugo Alberto Wallace, a pesar de las diversas pruebas que existen y que comprueban lo contrario. Cabe agregar, que, Hugo cuenta con una variada serie de antecedentes penales, todos relacionados con el contrabando y narcotráfico. No obstante, por alguna extraña razón, nunca se hicieron valer las órdenes de aprehensión que circulaban en su contra.

Pero quizá lo más impactante de esta historia de contubernio y corrupción, es el empleo de la tortura por parte de esta señora para obligar a todos los acusados a aceptar el asesinato de su hijo. Los testimonios reveladores de Juana Hilda y Brenda Cruz nos hacen sospechar que detrás de toda esta farsa hay algo que no cuadra, un secreto a voces que nos llevará al encuentro de la verdad que Isabel miranda de Wallace esconde a toda costa.

Todo lo anterior, se encuentra corroborado en el libro más reciente de Anabel Hernández, titulado: “MEXICO EN LLAMAS: EL LEGADO DE CALDERON”, en el apartado dedicado a “LA TERRIBLE SENORA WALLACE”.

En este libro nos narra brevemente pero con sustento, él porque de sus acusaciones. En sus líneas describe a la señora Wallace como una falsa figura de la representación ciudadana, señala que en algunos movimientos es conocida como “La Terrible Señora Wallace” por su cercanía al gobierno, su oportunismo y prepotencia. Y sobre todo, desvela los secretos ocultos en el expediente que registra la supuesta desaparición y asesinato de su hijo, Hugo Alberto Wallace.

DESACREDITADORA DE PRESOS POLITICOS

Primero hace mención, del afamado caso Florence Cassez, haciendo alusión a su principal detractor, García Luna. Según Anabel, Calderón solicitó los servicios de Wallace para atacar a Florence Cassez, con la finalidad de proteger y justificar a García Luna, quién en el 2005 orquestó el montaje televisivo de la detención de la ciudadana francesa y la fabricación de pruebas dirigidas a presentarla como una criminal que no es.

DISUADIDORA DE MOVIMIENTOS SOCIALES

Aquí nos narra, los intentos de la señora Wallace de adueñarse del Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad y de disuadir a Javier Sicilia para que dejase de llevar a cabo su campaña en contra de la guerra emprendida por García Luna y Calderón, régimen caracterizado por la muerte de más de 70,000 personas.

También, nos dice cómo influenció y convenció a Martí para que mesurara sus críticas hacia el gobierno de Calderón. Así mismo, señala que Wallace se encargó de neutralizar el nacimiento de un posible movimiento encabezado por el empresario en el año 2008. Incluso, menciona que Martí sigue quejándose en privado del régimen calderonista y de la policía federal encabezada por García Luna, la cual, cabe destacar, estuvo involucrada en el secuestro de su propio hijo. Agrega el miedo de tal empresario a ser asesinado por García Luna, temor posiblemente infundido por la señora Wallace.

IMPOSICIÓN COMO CANDIDATA A LA JEFATURA DEL GOBIERNO

Hace mención de las quejas interpuestas por José Luis Luege Tamargo y Federico Doring ante la Comisión Nacional del PAN, ambos comprometidos a los puestos de la jefatura de gobierno y a la diputación del distrito federal respectivamente. Puestos que según sus palabras fueron arrebatados de forma autoritaria e irresponsable por el Comité Ejecutivo del PAN. En dicha queja denuncian la imposición de manera no democrática de la señora Wallace y su sobrino respectivamente. La cual como se deduce de toda esta historia, fue llevada a cabo por órdenes de Calderón.

LA SUPUESTA MUERTE DE SU HIJO

Anabel revela los secretos y expresa sus dudas acerca de la supuesta muerte de Hugo Wallace, nos muestra pruebas que comprueban lo contrario y señala las contradicciones existentes en tal caso.
Menciona que el expediente 35/2006/ II arroja información que contradice lo que esta señora ha propagado. Según la versión de los hechos rendida por la señora Wallace, su hijo, Hugo Wallace fue secuestrado el 11 de julio del 2005 por César Frayre, Jacobo Tagle, Brenda Quevedo, Juana Hilda González Lomeli y los hermanos Castillo Cruz. Supuestamente la noche de ese día fue asesinado y descuartizado con una sierra eléctrica, en un diminuto apartamento ubicado en Perugino número 6, en la colonia Extremadura insurgentes.

En tal declaración, Wallace afirma que su hijo es ‘’miembro de una familia unida y amorosa’’. Sin embargo, de acuerdo a declaraciones ministeriales de la causa penal 35/ 2006/II, Hugo Alberto tenía una relación muy conflictiva con su madre, casi no se veían, subraya Anabel. Lo anterior contrasta con la historia de amor entre madre e hijo que cuenta Wallace, quien asegura que todos los días su hijo la visitaba y le pedía su bendición, concluye Anabel.

La historia que sigue, ya todos la conocemos, la farsa de la búsqueda de Hugo y la posterior captura de uno por uno de los que Wallace había designado como secuestradores a través de su campaña masiva en espectaculares de su propia empresa Showcase y finalmente, la extradición a México de Brenda Quevedo Cruz de los Estados Unidos y luego su tortura.

Según Wallace, supo que su hijo estuvo secuestrado en Perugino 6 porque un vecino, a quien jamás identificó por su nombre y nunca se presentó a testificar, subraya Anabel, le dijo que había visto cómo bajaban a un sujeto del vehículo.

Salido de la nada, un hombre delgado, de barba y entes, se le acercó.

–          Señora, ¿es algo suyo el dueño de la camioneta?

–          Sí, es mi hijo, ¿por qué?, ¿lo vio?

–          Sucede que esa camioneta no estaba aquí, yo llegué muy noche y no la vi donde está ahora, pero si a la vuelta, estaban bajando a una persona.

La “vuelta” a la que se refería el hombre era la calle de Perugino.

(El caso Wallace, Martin Moreno, p. 29)

Además, según Wallace un niño que rondaba por el lugar, supuestamente les había dicho que vio cómo bajaban por las escaleras a una persona herida la noche del 11 de Julio. Después, el niño declararía todo lo contrario, según él ni siquiera durmió ahí esa noche y sostiene, que nunca habló con Isabel y su hermano. Luego, Roberto, hermano de Isabel Miranda, intentó componer una versión alterna al dicho del niño, quien evidentemente nada tenía que ver con toda esta farsa.
Ninguna de las dos versiones anteriores coinciden con la que Juana Hilda rindió bajo amenazas, y en las que menciona que la noche del 12 de Julio descuartizaron a Hugo con una sierra eléctrica, en el bano del departamento, luego según Wallace, metieron los restos de Hugo en bolsas de plástico para luego deshacerse de él, sostiene Anabel.

Así mismo Anabel hace la observación siguiente:, la señora Wallace afirma que unos 30 días después recibió una carta de los plagiarios pidiéndole un rescate, sin embargo , el 13 de Julio su esposo Enrique Wallace , declaró todo lo contrario, el 22 de Julio inclusive, sugirió que no se trataba de un secuestro sino de una desaparición, ya que nadie les había llamado para solicitar un rescate. Finalmente, el 23 de Septiembre, solicitó que ya no se investigara nada y que se dejara de molestar a su familia. Lo anterior nos da a entender la despreocupacion de su padre, quien parece no estar involucrado en este enredo, mi conclusión.

Los abogados de la defensa han solicitado durante varios años el testimonio del señor Wallace, sin embargo, la señora Wallace argumentó que este ya no convivía con ella y que no sabía dónde se encontraba. No obstante, durante su campaña acudió acompañada de su esposo a varios eventos en la ciudad de México, subraya Anabel.

Según Isabel miranda de Wallace, su hijo fue desmembrado de la noche del 11 a la mañana del 12 Julio. Sin embargo, en la declaración 4 vecinos afirmaron no haber visto, ni escuchado nada raro esa noche, mucho menos el sonido de una sierra eléctrica, señala Anabel.

Entre el 12 y 13 de Julio, Juana Hilda abandona el departamento.

El 15 de Julio, la PGJDF, por exigencia la señora Wallace, llevó a cabo un cateo, pero no se encontró prueba alguna. Dos semanas después de los hechos, la AFI lo visitó, dejándolo abierto. Posteriormente, no fue protegido, ni asegurado, como escena del crimen, según lo marcado por la ley para que pueda ser considerado como prueba válida, remarca Anabel.

El departamento fue rentado el mes de octubre, no obstante, nunca seria ocupado. No fue sino 8 meses después, que la PGR atrajo el caso llevando a cabo un nuevo cateo. Supuestamente, una gota de sangre perteneciente a Hugo Wallace fue encontrada en el lugar. La prueba pericial indicaba que dicha prueba pertenecía a una mujer (XY), cabe señalar que la señora Wallace también tiene una hija. Luego, los mismos peritos se vieron obligados a declarar que se trató de un error. Por la gravedad del mismo, los abogados de la defensa exigieron que se volviera a analizar dicha prueba, sin embargo las autoridades les respondieron que eso no sería posible, puesto que era la única existente, haciendo jurídicamente imposible determinar a quién pertenecía esa gota de sangre.

PRUEBAS Y TESTIMONIOS DE LA FARSA

Anabel Hernández hace una serie de observaciones que le hacen dudar del supuesto asesinato de Hugo Wallace, las cuales, para su mejor comprensión, las ordenaremos en orden cronológico.

1. El carro en el que supuestamente Wallace fueron trasladados sus restos, del cual Brenda era la dueña, fue vendido meses antes del supuesto asesinato de Hugo. El dueño actual del carro lo sigue usando.

2. El 20 de julio, días después de su supuesto asesinato, Hugo siguió utilizando su tarjeta Santander, la cual no fue cancelada por su madre, aun a sabiendas de que según su hijo estaba muerto.

3. El 1 de noviembre, 4 meses después de su supuesta muerte, Hugo hizo una llamada y dejo un peculiar mensaje. Extrañamente este número nunca fue cancelado. 4 personas aseguraron ante la PGR que se trataba de la voz de Hugo Wallace.

4. En mayo del 2006, José Luis Moya y Laura Domínguez, pidieron ante la PGJDF que se investigara la muerte de Hugo, ya que según ellos contaban con elementos firmes para pensar que no había sido asesinado. El 7 de febrero del 2007 su petición fue ratificada, luego de que la señora Wallace acusara a Moya de chantaje. Según Moya, Laura (amiga íntima de Hugo) recibía llamadas de él, además, habla de la posibilidad de que ambos se hayan reunido después de la fecha en la que supuestamente fue asesinado. Su madre en lugar de pedir que se investigaran otras líneas de investigación, se empeñó en la idea de que estaba muerto, tal actitud nos hace dudar de su supuesta muerte.

TORTURA E ILEGALIDAD

Lo más grave del asunto son las denuncias que han sido interpuestas por los acusados ante la CNDH, alegando que han sido víctimas de tortura por parte de las autoridades. Lo anterior con la finalidad de obligarlos a declararse culpables del asesinato de Hugo Wallace.

Anabel Hernández señala que todos los detenidos acusados del supuesto asesinato de Hugo Wallace, han denunciado ante la CNDH torturas, amenazas y violaciones a sus derechos humanos; y lo que consideramos aún más grave, incluso han hecho acusaciones de que en esas sesiones ha estado presente la señora Wallace. Sin embargo, la CDNH no hace nada. Tal vez por colusión con la misma Sra Wallace.

Anabel señala que el 8 de febrero del 2006, justo después de su captura, Juana Hilda fue llevada de forma no autorizada a la SIEDO a declarar, lo anterior a pesar de ir en ausencia de su abogado. Luego de haber permanecido ahí 12 horas, fue regresada con golpes y lesiones. Según su testimonio (lo cual fue grabado y a todas luces parece falso) fue amenazada por los policías para declararse culpable, sino la torturarían. La abogada exigió al ministerio público correspondiente, que se declarara nula tal declaración, ya que Juana Hilda fue retirada de manera ilegal de dicho centro, además, de que dicha declaración fue obtenida bajo coacción y violencia física y moral. Así mismo, su abogada exigió que se declarara nulo el careo al que fue sometida el 21 de febrero con la señora Wallace, puesto que este no había sido autorizado por un juez. Luego de tal acción repleta de irregularidades, la señora Wallace declaró públicamente que Juana Hilda ya había confesado su crimen y también le había pedido perdón, subraya Anabel.

Quizá el caso más dramático nos dice Anabel, sea el de Brenda Cruz, quien por el simple hecho de haber sido novia de Jacobo se vio implicada en esta farsa. El 13 de Octubre del 2010, inmediatamente a su llegada a las islas Marías, sería torturada y abusada sexualmente por policías bajo las órdenes de la señora Wallace. Lo anterior a fin de obligarla a declararse culpable, según consta en denuncias interpuestas por su familia ante la CNDH. Cabe destacar, que, ella siempre ha mantenido que es inocente.

AMARGA EXPERIENCIA

Para finalizar, Anabel narra cómo el 12 de febrero del 2012, fue obligada por el hermano de Wallace a salir de una audiencia pública, en la cual se ampliarían los cargos en contra de Brenda y Jacobo. Haciéndola sospecha más de dicha farsa. Debido a lo anterior, Anabel interpuso una demanda ante la CNDH.

@WallaceIsabel

Alguién tendrá que pedir perdón. Y no será suficiente…

isabel-miranda-de-wallace-premio-derechos-humanos

Anuncios

CASO WALLACE : Influyentismo, prepotencia, intimidación a periodistas


Fuente : Proceso – Senderodefecal

Por JORGE CARRASCO ARAIZAGA

2012-04-14
El llamado caso Wallace está vedado para la prensa en los tribunales. El guardián que impide a los periodistas acercarse a las audiencias de los acusados del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda es Roberto Miranda Torres, hermano de Isabel Miranda de Wallace, la candidata del PAN al Gobierno del Distrito Federal.

Reporteras mexicanas y extranjeras que recientemente han acudido al Juzgado 16 de Distrito de Procedimientos Penales Federales, en el Reclusorio Norte, para testimoniar el desahogo de audiencias, aseguran que han sido sacadas bajo amenazas o impedidas de ingresar a instancias del hermano de la señora Wallace.

Roberto Miranda, quien siempre está al lado de ella, asiste a los tribunales como coadyuvante del Ministerio Público de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) en el caso de su sobrino.

Los acusados por Wallace alegan haber sido torturados y amenazados para declararse culpables de la desaparición de Hugo Alberto en julio de 2005 (Proceso 1842). Los familiares de los procesados dicen que el seguimiento de las audiencias ha sido complicado incluso para ellos, debido a que los detenidos han sido enviados a distintos penales federales y cambiados en varias ocasiones.

Invitada por Enriqueta Cruz Gómez, madre de Brenda Quevedo Cruz –acusada por la señora Wallace de haber participado en la desaparición de su hijo–, la reportera de la revista electrónica Reporte Índigo Anabel Hernández acudió el 24 de febrero de este año al juzgado para presenciar la audiencia pública en la que iban a declarar la propia Brenda y Jacobo Tagle, otro de los acusados.

“El señor Roberto se puso a observarme, como si me conociera o quisiera reconocerme. Entraba y salía de la sala de la audiencia. De pronto pidió que se suspendiera todo y pidió al secretario de acuerdos –que fungía como juez– que se pidieran los nombres de las personas que acabábamos de entrar a la sala”, cuenta Hernández en entrevista.

Preguntó el secretario: ¿Su nombre?

–Anabel Hernández.

–¿Con quién viene?

–Con la señora Enriqueta Cruz.

Siguió la audiencia y de nueva cuenta, después de entrar y salir de la sala, Roberto Miranda ordenó que se suspendiera la sesión hasta que la periodista abandonara el lugar.

El secretario de acuerdos, Miguel Ángel Zúñiga, le preguntó: ¿es usted periodista?

–Sí, señor. Vengo como ciudadana acompañando a la señora Enriqueta Cruz, que fue así como me presenté para poder ingresar.

Hernández asegura que Roberto Miranda tenía el control del juzgado. “Decía qué escribir, qué no escribir; le ordenaba al Ministerio Público de la SIEDO, al Ministerio Público de la PGR adscrito al juzgado, al secretario de acuerdos e incluso le dictaba directamente a la asistente encargada de capturar todo lo que ocurre en el acta”.

Afirma que en un intento por distorsionar lo que pasaba, Roberto Miranda le dijo a la capturista que la reportera había entrado con engaños. “Le ordenó al secretario de acuerdos que escribiera que yo estaba engañando a la autoridad”. Así lo iba a asentar la capturista, pero por insistencia de Hernández el secretario de acuerdos tuvo que leer lo que se estaba escribiendo.

Pero cuando acabó de leer, el funcionario le pidió que se saliera de la sala. “Roberto Miranda, ya bastante alterado, insistía en que tenía que irme. ‘¡Sáquenla!’, ordenó”, refiere la reportera.

“El Ministerio Público de la SIEDO adscrito al caso, Osvaldo Jiménez Juárez, bastante prepotente, de manera intimidatoria me amenazó. Me dijo que si yo no me iba de ahí me iba a levantar una denuncia penal”, añade.

Ante la resistencia de la periodista, Miranda exigió que se llamara a la fuerza pública. Llegaron un hombre y una mujer del aparato de seguridad del juzgado. El hombre la tomó del brazo y le dijo: “Po favor, tiene que retirarse”.

La reportera tuvo que salir. “Ni siquiera me sacaron de la sala del juzgado. En todo caso era donde mi presencia, supuestamente, era indebida, lo cual es falso. Me sacaron del edificio”.

En el acta de la audiencia quedó asentado que la sacaron del lugar por ser reportera: “Dicha persona es periodista, por lo que al no acreditar su interés jurídico se le pide que se retire”, dice el acta de la audiencia testimonial dentro de la causa penal 35/2006-II.

Contrariamente al caso de diligencias en las que la señora Wallace ha llevado a la prensa, el secretario en funciones de juez, Porfirio Huitrón Vázquez, le dijo a la mamá de Brenda Quevedo que “para salvaguardar la confidencialidad de la información relacionada con la causa penal”, el acceso a los periodistas debe ser controlado por el CJF, según se estableció en el acta.

Tres días después, el 27 de febrero, la reportera levantó un acta circunstanciada ante el Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos de la Quinta Visitaduría General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CDNH).

Al siguiente día, la buscó Samuel González Ruiz, asesor de la señora Wallace. Fue él quien en la conferencia de prensa de la presidenta de Alto al Secuestro, el martes 10 de abril, la midió para desacreditar la ficha signalética publicada por Proceso (1849) sobre el ingreso de Wallace al Reclusorio Norte en julio de 1998.

“Me llamó Samuel González para pedirme que nos reuniéramos. Me dijo que la señora Wallace decía que si yo tenía alguna duda sobre el expediente de su hijo, se la tenía que preguntar a ella. Como si fuera una orden.”

De acuerdo con la periodista, cuando se encontró con González éste le estuvo “tratando de explicar, como si quisiera justificar las acciones de la señora Wallace y tratando de decir que la señora Wallace es un mal necesario”.

–¿Así lo dijo?

–Dijo que es un mal necesario porque es un equilibrio para otros poderes. Eso fue lo que me dijo y me insistió en que me reuniera con ella, que ella quería reunirse conmigo.

Continúa: “Ante mi negativa a reunirme con la señora Wallace, Samuel González me dijo que él no era mensajero de advertencia, pero que sería bueno que me reuniera con ella”.

–¿Utilizó ese lenguaje?

–Sí, no soy mensajero de advertencia. Le dije: más te vale, Samuel, que esto no sea una advertencia. Me llaman para presionarme y ni siquiera me han pedido una disculpa.

–Te la ofrezco yo, Anabel.

–No, pero si tú ni siquiera estabas en la sala de la audiencia.

–Por favor, acéptamela a mí. Prometo que voy a hablar con ella para tratar de arreglar las cosas.

Le dije que no había nada que arreglar, que mi postura es clara y transparente y está reflejada en mi queja ante la CNDH.

Francesas bloqueadas

El 29 de marzo, la obstrucción en el juzgado fue contra las periodistas francesas Leonore Mahieux y Anne Vigna, quienes han investigado el caso Florence Cassez para diversos medios de Francia.

Pasado el mediodía, esperaban ingresar al tribunal para estar presentes en una audiencia de Brenda Quevedo.

“El hermano de la señora Miranda de Wallace nos vio y al reconocernos le dio indicaciones al secretario de acuerdos, quien se dirigió hacia nosotras y nos dijo que no podíamos presenciar la audiencia”, relata Leonore Mahieux en un acta circunstanciada levantada el martes 3 ante la CNDH.

Las periodistas preguntaron al funcionario judicial –al que no identifican porque se negó a identificarse– por qué no podían entrar: “Porque son periodistas y porque su intención es politizar más el caso Florence Cassez”. Le contestaron que eso no tenía nada que ver. “Bueno, son de Francia”, y de nuevo les negó la entrada.

La señora Wallace ha sido una de las principales promotoras de que se mantenga en prisión a la ciudadana francesa, acusada en diciembre de 2005 por el actual secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, de secuestro de tres personas.

Entonces un hombre se instaló en la puerta y les impidió el acceso. “Salió el hermano de la señora Wallace, quien pidió la intervención del personal de seguridad”.

Minutos después llegó un hombre armado. “Nos dice que no podemos entrar porque si las partes no están de acuerdo se va a interrumpir el desarrollo de la audiencia y se va a tener que diferir”, cuenta Mahieux a Proceso.