CASO WALLACE – nuevas revelaciones – Hugo Wallace : un narcotraficante, de poca moralidad y… vivo 6 meses después de su supuesta muerte


Según el testimonio de la ex-novia de Hugo Wallace, éste se había dedicado al narcotráfico en algún momento de su extraña y tumultuosa vida.

Declaración de quince de noviembre de dos mil cinco, ante el agente del Ministerio Público de la Federación, de Vanesa Barcenas Díaz, señaló:

conocí a Hugo Alberto Wallace Miranda cuando yo tenia siete años aproximadamente, esto con motivo de que yo asistía como alumna a la escuela Aztlán, ubicada en prolongación División del Norte, entre avenida de Las Brujas y Acoxpa, precisamente junto a donde la señora Isabel Wallace tiene su empresa, en esa escuela yo cursé desde maternal hasta la primaria y Hugo Alberto Wallace Miranda fue mi profesor de ingles; la secundaria y preparatoria la curse en otra escuela, y debido a ello deje de ver por aproximadamente seis años a Hugo Alberto. En abril de dos mil cuatro, en alguna ocasión que llame por teléfono a mi madre Silvia Díaz López, esta me comento que estaba con mi profesor de ingles, refiriéndose a Hugo Alberto Wallace Miranda, e inclusive le paso el teléfono y hable con él por algunos minutos, concertando inclusive una cita. Quiero aclarar que mi madre se encontraba con él debido a que ella labora en una constructora y en ese momento estaban tratando lo de la compraventa de una casa, que es precisamente en la que habitaba Hugo Alberto, ubicada en calle Galeana número dieciocho, colonia San Jerónimo Lídice, Delegación Magdalena Contreras; posteriormente acudí a la cita y se inicio una relación de noviazgo que duró aproximadamente hasta octubre de dos mil cuatro; al principio nuestra relación fue normal, con sus respectivos enojos y reconciliaciones, posteriormente nuestra relación se volvió muy tormentosa, ello debido a que no me gustaba la forma de vida de Hugo, ya que a su edad estaba muy acostumbrado a tener una vida fácil y ligera y yo no veía que quisiera tener una relación formal; de esta relación resulté con un embarazo, lo cual hice de su conocimiento y se alegro mucho, por lo que intuí que le agrado el hecho de que yo estuviera embarazada. Aproximadamente en el mes de Octubre de dos mil cinco, decido terminar la relación, esto porque no me gustaba su forma de vida, y en relación al embarazo, el me comentó que me daría dinero para mantener a nuestro hijo; también en algunas ocasiones me decía que dudaba de la paternidad de mi hijo, y también en algunas ocasiones me sugirió continuar la relación, pero yo decidí ya no continuarla. La última vez que vi a HUGO ALBERTO, fue aproximadamente a mediados de abril de dos mil cinco, esto debido a que me llamo por teléfono y me invito a tomar un café, en esa ocasión me propuso retomar nuestra relación, pero yo no acepte. Hace aproximadamente mes y medio, me entere por voz de un arquitecto que participó en la construcción de la casa donde vive HUGO, que este último estaba desaparecido, por lo que considere que a lo mejor se había ido de viaje o estaba con alguna mujer, esto lo considere porque durante mi relación con HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA, este me comento que antes de estar conmigo tenia una vida muy liviana, comentándome que en ocasiones se iba de viaje como de aventura con sus amigos y que tardaban como quince días en regresar, esto lo consideré debido a que no sabía desde cuando estaba desaparecido, pero ahora que esta autoridad me informa que su desaparición data desde el once de julio de dos mil cinco, considero que algo pudo haberle pasado. Quiero dejar asentado, que cuando era novia de HUGO ALBERTO, este me comento que en alguna ocasión había sufrido un intento de secuestro, sin darme más detalles, solo me recomendó que me cuidara porque a través de mi lo podrían dañar, inclusive fue por ese motivo que se compro la camioneta Cheroki blindada. También me comentó que en alguna ocasión lo buscaban para detenerlo por narcotráfico, aduciendo que era debido a una ropa que le enviaban, sin saber de donde, y que las personas que le mandaban la ropa algo habían hecho, y HUGO ALBERTO me comento que eso era como NARCOTRAFICO, y que por ese motivo estuvo huyendo por varios estados del país, no me dio más detalles de esto, ni yo se los pregunte, pero me dijo que ya se había retirado de todo eso y que lo había hecho por mi. También, durante mi relación me percate que HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA tomaba mucho; entre semana lo hacia una o dos veces por semana y casi todos los fines de semana, pero no recuerdo que tipo de bebidas consumía, esto lo hacia en ocasiones sólo, en su casa, o con sus amigos, también en su casa o fuera de ella, ya que asistía mucho a fiestas y reuniones. Sus mejores amigos eran KARLA alias “LA VAMPI”, “EL CHOKY”, “EL PUPPY”, su primo, del cual no recuerdo su nombre, hijo de su tía MARTHA, IVAN y COCO, amigos del motociclismo, “EL CHAPARRO”, estos eran muy cercanos a él. Quiero agregar que, en relación a mi embarazo, resultado de mi relación con HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA, a finales del mes de diciembre de dos mil cinco, estando en mi domicilio sufrí una caída que afecto mi salud, por lo cual mis padres me llevaron al hospital, sin saber a cual, y cuando me dieron de alta me informaron que había sufrido un aborto, pero no se más detalles de esto, ya que, como lo manifesté, fueron mis padres quienes me llevaron al hospital. Por último quiero señalar que en el mes de enero de dos mil cinco, sin recordar la fecha exacta, mi hermano Gerardo Barcenas Diaz, de veintisiete años de edad, murió en un accidente automovilístico en la zona de Santa Fe, en esta ciudad, pero nunca hemos asociado ese accidente con la ruptura entre HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA y yo, pero quiero agregar que entre ellos si se conocían y su relación fue buena pero muy limitada. Siendo todo lo que tiene que declarar. Seguidamente, en uso de sus facultades, esta Representación Social de la Federación interroga a la declarante al tenor de las siguientes preguntas: PRIMERA.- QUE DIGA LA DECLARANTE SI CONOCE A LAS PERSONAS DE NOMBRE 1.- JACOBO TAGLE DOBIN; 2.- NOEL MONTAÑO “EL CUBANO”; 3.- JULIA CHAVEZ; 4.- ALFREDO ZANS; 5.- LIZBETH ALEJANDRA HERNÁNDEZ PÉREZ; 6.- RODOLFO MUNGUIA; 7.- MONICA SALAZAR PACHECO; 8.-CARMEN ORTEGA BECERRA; 9.- JUANA HILDA GONZÁLEZ LOMELÍ, y; 10.- JOSÉ GARCÍA SEPULVEDA. RESPUESTA:- SOLO CONOZCO A RODOLFO MUNGUIA ESTO PORQUE LE VENDIA MUEBLES A HUGO ALBERTO Y TAMBIÉN LE HACIA INSTALACIONES ELECTRICAS EN SU CASA; A MONICA SALAZAR ORTEGA, NO LA CONOZCO FISICAMENTE, PERO EN ALGUNA OCASIÓN HABLE VÍA TELEFÓNICA CON ELLA Y TAMBIÉN TENGO CONOCIMIENTO QUE ENTRE ELLA Y HUGO UNA RELACIÓN SENTIMENTAL PROLONGADA. SEGUNDA.- QUE DIGA LA DECLARANTE SI HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA CUENTA CON ALGÚN SEGURO DE VIDA O CONTRA SECUESTRO. RESPUESTA. NO LO SE. TERCERA.- QUE DIGA LA DECLARANTE SI ELLA RESULTARIA CON ALGÚN BENEFICIO EN CASO DE MUERTE DE HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA Y/O EN SU CASO DE DECLARACIÓN DE AUSENCIA. RESPUESTA.- NO. CUARTA.- QUE DIGA LA DECLARANTE SI DE LA RELACIÓN QUE TUVO CON HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA ADOPTARON A ALGÚN NIÑO. RESPUESTA.- NO. QUINTA.- QUE DIGA LA DECLARANTE SI TIENE BIENES INMUEBLES, MUEBLES Y CUENTAS BANCARIAS. RESPUESTA.- SOLO TENGO UNA CUENTA BANCARIA, ES DE CHEQUES, EN EL BANCO HSBC, EN LA CUAL TENGO APROXIMADAMENTE CINCO MIL PESOS. SEXTA.- QUE DIGA LA DECLARANTE SI, DURANTE SU RELACIÓN CON HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA, ESTE POSEIA MÁS DE UNA TARJETA DE CRÉDITO (PLÁSTICO). RESPUESTA.- NO SE SI TENIA MÁS DE UNA, PERO PUEDO DECIR QUE AL MENOS UNA SI LA TENIA, ESTO PORQUE EN OCASIONES PAGABA CON TARJETA Y EN OCASIONES PAGABA EN EFECTIVO. SEPTIMA.- QUE DIGA LA DECLARANTE DE QUE NEGOCIOS ERA PROPIETARIO HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA. RESPUESTA.- ROCHBUSTER (FUMIGADORA), DEJAVU (ACCESORIOS PARA MOTOCICLISMO, ESTA SOBRE EL PERIFÉRICO NORTE, PERO IGNORO EL DOMICILIO EXACTO), SHOW CASE (EMPRESA DE PUBLICIDAD) Y ERA DUEÑO DEL EQUIPO DE FUT BOL AMERICANO DE NOMBRE “ESCORPIONES); ADEMÁS TENIA DOS AUTOMOVILES MERCEDES, UNO ROJO Y OTRO NEGRO, UNA CAMIONETA BLINDADA, DOS MOTOCICLETAS HARLEY DAVIDSON. OCTAVA.- QUE DIGA LA DECLARANTE SI ELLA AMENAZO, DE CUALQUIER MANERA, A HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA. RESPUESTA.- NO. Siendo todo las preguntas que hace esta Representación Social de la Federación. Seguidamente, en Uso de la voz, la declarante sigue diciendo: Durante la presente diligencia escuché el contenido de un casete, en la que se oye la voz de una persona del sexo masculino que dice “QUE ONDA, MIRA ANDO HASTA LA MADRE GUEY, YA SE QUE TE FALLE PERO ME VALE VERGA, QUE, AQUÍ PUTO, QUE ONDA GUEY, MIRAME AQUÍ PISTIENDO GUEY, ME VALE VERGA, SABES QUE GUEY, SABES QUIEN ME JUGÓ”, palabras que son como si esta persona estuviera hablando con otra, porque inclusive se escucha que espera a que le contesten, pero la voz del interlocutor no se escucha; por lo que después de escuchar, en repetidas ocasiones y detenidamente esa conversación, manifiesto que reconozco plenamente y sin temor a equivocarme la voz de la persona que dice “QUE ONDA, MIRA ANDO HASTA LA MADRE GUEY, YA SE QUE TE FALLE PERO ME VALE VERGA, QUE, AQUÍ PUTO, QUE ONDA GUEY, MIRAME AQUÍ PISTIENDO GUEY, ME VALE VERGA, SABES QUE GUEY, SABES QUIEN ME JUGÓ”, como la voz de HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA, ya que durante el tiempo que duro la relación lo escuché muchas veces hablar cuando se emborrachaba y él utilizaba esas palabras, además es su tono de voz y puedo asegurar que es la voz de él, además HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA, acostumbraba hablar por dos teléfonos a la vez; HUGO ALBERTO WALLACE MIRANDA acostumbra traer consigo dos teléfonos celulares…”.

Este último elemento refiere a una llamada recibida el uno de noviembre de dos mil cinco, a las tres horas con veintiocho minutos, por el Sr. José García Sepúlveda.

Declaración de diez de noviembre de dos mil cinco, ante el Ministerio Público de la Federación, de José García Sepúlveda, donde señaló: recibió una llamada telefónica a su celular número 0445554563024, conservando ese número desde que lo adquirió, que él únicamente lo utiliza, que en relación a la llamada telefónica de treinta de septiembre de dos mil cinco, no recordó quién la haya hecho, pero regularmente le llamaban personas conocidas; que hace aproximadamente un mes recibió la llamada de un número desconocido siendo la voz de una mujer que le preguntó sí el teléfono era de Wallace, que le dijo que no, preguntándole que si lo conocía o trabajaba para él, que le dijo que no conocía a Wallace, que el teléfono era de él, que su nombre era José García Sepúlveda; posteriormente, el uno de noviembre de dos mil cinco, a las tres horas con veintiocho minutos, le dejaron un mensaje en el teléfono que decía “que onda, mira ando hasta la madre güey, ya se que te fallé pero me vale verga, que, aquí puto, qué onda güey, mírame aquí pistiendo güey, me vale verga, sabes que güey, sabes quién me jugó”, cortándose la llamada, el número de donde marcaron era el 55 52 08 15 12, número que no conoció, tampoco conoció la voz de la persona que habló, el mensaje era como sí la persona estuviera hablando con otra, porque incluso se escuchó que esperaba que le contestaran, pero la voz del interlocutor no se escuchaba, por lo que consideraba que estaba hablando con otra persona. A preguntas del Fiscal de la Federación, dijo que trabaja para Mexicana de Aviación desde mil novecientos noventa y siete ó noventa y ocho; que su correo electrónico es “pgsepúlvedas@yahoo.com”, que creó hacía aproximadamente quince días, que lo usa para cuestiones personales y para comunicarse con unos amigos de Chicago. En nueva comparecencia de fecha quince de noviembre de dos mil cinco, ante el agente del Ministerio Público de la Federación, José García Sepúlveda, exhibió formatos de detalles de llamadas de su teléfono celular número 0445554563024, correspondiente a los días dos de septiembre al tres de noviembre de dos mil cinco; la factura del teléfono, original del contrato con número de folio 04653 de veintiocho de enero de dos mil cinco, copia de la factura número A 406373, de quince de julio de dos mil cinco, original de la factura número de folio 901-2995892 de quince de julio de dos mil cinco. Por su parte, en fechal veintitrés de noviembre de dos mil cinco, ante el agente del Ministerio Público de la Federación, José García Sepúlveda ratificó el contenido de sus deposados ministeriales de diez y quince de noviembre de dos mil cinco, y agregó: el treinta de noviembre de dos mil cinco, recibió una llamada de una persona del sexo femenino preguntándole ésta sí conocía a una persona de nombre Wallace o que sí trabajaba para éste, contestándole que no. Finalmente, en fecha quince de junio de dos mil seis, ante esa potestad ratificó sus anteriores declaraciones y reconoció como suyas las firmas que obran en las mismas; a preguntas que le formuló la entonces defensa particular de mi representada, previa calificación, contestó: “A LA PRIMERA Que diga el testigo, si recuerda cómo era la audición de la llamada que recibió el primero de noviembre de dos mil cinco. Calificada de legal contestó: el tono de voz era de un hombre, con voz “como ronca”, era un mensaje correo de voz, y no recuerda si se escuchaba ruido, tampoco recuerda si era claro. A LA SEGUNDA Que diga el testigo, si sabe si se le practicó alguna prueba pericial a su celular. Calificada de legal contestó: lo desconoce. A LA TERCERA Que diga el testigo, si sabe qué pasó con su teléfono después de que lo dejó a disposición de la autoridad. Calificada de legal contestó: se lo devolvieron, casi dos o tres semanas después, no lo recuerda muy bien”. A las preguntas que le formuló el agente del Ministerio Público de la Federación, el testigo contestó:A LA PRIMERA Que diga el testigo, si conoce al señor César Freyre Morales o José Antonio Hernández Lozano. Calificada de legal contestó: no lo conoce”. Al interrogatorio del representante común de la coadyuvancia del agente del Ministerio Público de la Federación, respondió:A LA PRIMERA Que diga el testigo, dónde estudio la carrera de derecho. Calificada de legal contestó: “UNITEC”, hasta el segundo cuatrimestre”.

Otro testigo, la sirvienta de Hugo Wallace, también reconoce, sin temor a equivocarse, la voz dl autor de la llamada como la de Hugo Wallace.

Declaración de catorce de noviembre de dos mil cinco, ante el agente del Ministerio Público de la Federación, de Isabel Neri Lujano, quien señaló: “que trabajó con Hugo Alberto Wallace Miranda, a principios del mes de junio de dos mil cinco, siendo sus funciones de hacer la comida, limpieza y todo lo que le ordenara Hugo, con un horario de diez a las veinte horas, de lunes a viernes, los sábados su salida era entre las diecisiete o dieciocho horas, que el último día que vio a Hugo, fue el lunes once de julio de dos mil cinco, quien ese día discutió con “El Chaparro”, quien era su chofer, que durante la cena escuchó que Hugo recibió una llamada telefónica, después éste se retiró a su recámara, como media hora después, escuchó que abrieron la puerta principal de la casa escuchó que se retiró un vehículo, que se comunicó con el vigilante quien le dijo que “el jefe” se había ido e inmediatamente le había llamado al celular para encargarle su casa; que al siguiente día el vigilante le dijo que la señora Wallace estaba preguntado por ella, que se comunicara en cuanto llegara, lo que hizo preguntándole ésta por Hugo que le dijo que no sabía nada que acababa de llegar, al subir a la recámara se percató que todo estaba igual, como lo había dejado la noche anterior, que pensó que Hugo no había llegado a dormir, lo que le informó a la señora Wallace, al colgar escuchó que alguien entró percatándose que era Geazul novia de Hugo, quien iba llorosa, preguntándole por Hugo, que le dijo que éste estaba desaparecido, que ésta subió a la recámara donde buscó recibos telefónicos, agendas o papeles con números de teléfonos, pero no encontró nada, también habló por teléfono preguntando si habían encontrado la camioneta Cherokee blindada, después buscó en los cajones que estaban arriba del closet, escuchando que decía aquí están las pistolas, no se las llevó, mostrándole como tres pistolas, también bajó un fólder amarillo que estaba sobre una mesita, diciéndole que era suyo al abrirlo vio que eran unos documentos como de diez fojas; aproximadamente a las catorce horas con treinta minutos llegó Claudia la hermana de Hugo, quien platicó con Geazul, después Claudia le ordenó que bajara los teléfonos que se encontraban en las habitaciones los que conectó a la línea de la oficina de Hugo, después se retiró, después la madre de Hugo le llamó para decirle que no dejara entrar a la casa a nadie; el jueves trece de julio de dos mil cinco, en la madrugada como a la una y media o dos de la mañana, llegó la señora Wallace acompañada de su hermano Roberto, a quien le dijo que ahí se quedara y en la mañana se fuera temprano, al retirarse éste le pidió una gorra de Hugo y se retiró en su camioneta, después de ese día se fue a trabajar para Claudia Wallace Miranda; durante la diligencia, después de haber escuchado la grabación que dice “que onda, mira ando hasta la madre güey, ya se que te fallé pero me vale verga, que, aquí puto, qué onda güey, mírame aquí pistiendo güey, me vale verga, sabes que güey, sabes quién me jugó”, reconoció la voz como la de Hugo Alberto Wallace Miranda, ya que durante el tiempo que estuvo laborando para éste lo escuchó hablar de esta forma cuando estaba con sus amigos, y esta era la forma de expresarse. A preguntas de la representación social, contestó que Rodolfo Munguía “N”, era la persona que hacía trabajos de electricidad en la casa de Hugo; Mónica Salazar Pacheco, era amiga de Hugo; Karla Patricia Zamudio Izquierdo alías “La Vampi”, solo la vio una vez; Ricardo Gómez lo conoció como “El Chuky”, y era el primo de Geazul y amigo de Hugo, quien lo frecuentaba; César Chávez, alías “El Gato”, lo vio una vez; que al tener a la vista las fotografías reconoció a Hugo Alberto Wallace Miranda, al “Chaparro”, “El Choky” y “El Coby” amigos de Hugo, a la “Vampi” la que dijo que hasta ese momento se enteró que se llama Karla Patricia Zamudio Izquierdo; de igual forma reconoció a la persona del sexo femenino blanca, como la misma que en una ocasión por la tarde, llegó a la casa de Hugo, en compañía de “El Chaparro”, ya que al parecer Hugo le ordenó que fuera por ella, con quien estuvo en la habitación donde les subió una botella de vino y dos copas”.

 
¿Una Reacción, Isabel?

La mejor respuesta es esta :

A los pensantes lectores para quienes Wallace y cualquiera de su nivel económico y de poder es justificable ir chingando a quien se le atraviese hasta llegar a su meta de autojusticia a toda costa, del tipo “haiga sido como haiga sido”, bueno, les deseo solamente que ojalá ellos tengan las mismas influencias que la doña emperatriz fecalmente proclamada como paladín de la justicia ciudadana -lo cual debiera ser una vergÜENZA para el propio fecal, pues eso implica una crítica brutal a su sistema de seguridad ¿no? Y sin embargo se volvieron bien cuates, vaya vueltas da el cinismo mutuo ¿no debía ser ella una pertinaz crítica del sistema corrupto que permitió el crimen de su hijo? Bueno, les deseo a la chuzma -como yo- proletaria y asalariada que tanto halaga el uso de cualquier recurso para obtener “justicia” que no les toque el ser ellos, o sus hijos “sospechosos” en cualquier investigación del tipo Wallace-García Luna, porque acabarán con 60 años de prisión por delito de emputamiento de poderoso.

Sigan, sigan apoyando el “haiga sido como haiga sido”. En vez de eso apoyen y exijan una procuración de justicia basada en pruebas, investigación, debido proceso.

Pendejos somos y el pesebre pateamos.

Comentario en el sitio de Proceso

Lo sórdido del caso Wallace



18 de febrero de 2012
Isabel Miranda de Wallace, candidata por el PAN al GDF. Foto: Benjamin Flores

Isabel Miranda de Wallace, candidata por el PAN al GDF.
Foto: Benjamin Flores

Documentos oficiales y testimonios de quienes están acusados por el secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda acusan a la virtual candidata del PAN al Gobierno capitalino, Isabel Miranda de Wallace, de haber incurrido en ilegalidades, incluyendo actos de tortura, al seguir el caso de su hijo. Los relatos de madres, hermanos y hasta tíos de las personas encarceladas por estos hechos coinciden en los señalamientos: la señora Wallace está utilizando el poder que le da su “amistad” con el presidente Calderón y con el ahora exprocurador capitalino Miguel Mancera…

Un día después de la desaparición de su hijo Hugo Alberto, Isabel Miranda de Wallace ya tenía localizado el lugar donde asegura que lo mataron cuando intentaron secuestrarlo. En menos de 24 horas ubicó su camioneta, dio con el departamento que denunció como escenario de los hechos que la convirtieron en figura pública y ya tenía referencias de dos de los señalados como responsables.

La madrugada del martes 12 de julio de 2005 ya había puesto una denuncia por la desaparición de Hugo Alberto. Ya sabía que una joven atractiva conocida como Claudia era una de las implicadas, lo mismo que un policía judicial. Más todavía, le dio una pista al Ministerio Público: había que localizar a Jacobo Tagle Dobin. Proporcionó su dirección.

Según la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIS/146/2005, abierta por la desaparición de Hugo Alberto Wallace Miranda, gracias a la declaración de un vecino curioso, al dicho de un niño que estaba en el edificio y por un sobre que le envió a su casa un anónimo con varios correos electrónicos, empezó a reconstruir las circunstancias de lo ocurrido en el departamento 4 del número 6 de la calle Perugino, en el sur de la Ciudad de México.

En poco más de dos meses ya sabía quiénes integraban–y cómo operaba– “la banda de secuestradores”: el exjudicial del estado de Morelos César Freyre Morales; la bailarina Juana Hilda González Lomelí, Claudia; el comerciante Jacobo Tagle; su novia Brenda Quevedo Cruz y los hermanos Alberto y Tony Castillo Cruz.

Durante medio año la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) careció de elementos para consignar a los señalados. No fue sino hasta el 8 de febrero de 2006 cuando pudo enderezar los cargos de secuestro y asesinato a partir de una ampliación de declaración de Juana Hilda en la que detalló la supuesta participación de cada uno.

Esa declaración contradijo dos previas en las que negaba los cargos. Pero no la ha ratificado porque fue tomada sin asesoría legal, fuera del lugar de arraigo y bajo coacción de los agentes del Ministerio Público Fermín Ubaldo Cruz y Braulio Robles Zúñiga, según el expediente 180/2010 abierto por el Instituto Federal de la Defensoría Pública del Consejo de la Judicatura Federal.

Los ministeriales la amenazaron con hacerle daño a su familia, como ya lo habían hecho con la mamá y la hermana de César Freyre, a quienes encarcelaron por supuesta extorsión. Según se lee en el expediente, en esa declaración se incluyó un careo, no solicitado por Juana Hilda, en el que ésta supuestamente le pidió perdón a Isabel Miranda.

Artículo completo para descargar : Lo sordido del caso Wallace

Afirma Luis Moyá que Hugo Alberto Wallace esta vivo


Me pregunto: ¿Por qué tanta insistencia en considerar que su hijo está muerto, descuartizado? ¿Por qué callar a los que proponen otra pista que el asesino? ¿De verdad, una madre cuyo hijo desapareció no buscaría siempre la manera de encontrarlo? No trataría siempre de buscarlo? ¿No seguiría con la esperanza de volverlo a ver al menos hasta que si compruebe que murió? En el caso de Hugo Wallace, no hay cuerpo, no hay evidencia de una matanza. Entonces, Isabel, ¿Por qué quieres que esté muerto tu hijo desaparecido?

 

El Universal

Ciudad de México

Jueves 08 de febrero de 2007

Dice que la Procuraduría General de la República ha ignorados sus declaraciones; asegura tener elementos para demostrar que el secuestrado permanece con vida. Estaría desaparecido por ser un testigo protegido de Interpol – A A A + Notimex El Universal Ciudad de México Jueves 08 de febrero de 2007 22:27 El empresario José Luis Moyá afirmó que tiene elementos para asegurar que Hugo Alberto Wallace está vivo, y que la Procuraduría General de la República (PGR) lo ignoró cuando se presentó a declarar sobre el caso. Moyá, quien apoyó a Isabel Miranda durante las investigaciones preliminares para dar con el paradero de su hijo, presuntamente secuestrado y asesinado en julio de 2005, afirmó: “tengo toda la convicción personal y cuento con elementos para asegurar que Hugo Alberto Wallace está vivo”.

En entrevista radiofónica, dijo que Hugo Alberto mantiene comunicación constante con Laura Domínguez, quien fue su amiga cercana durante varios años, e incluso se reunió en una ocasión con ella. Al ser cuestionado sobre las razones por las que, si está vivo no ha aparecido en público, Moyá indicó que el joven comentó a Laura que era un testigo protegido de la Interpol, razón por la cual no vive en México. “Las pruebas son las que tengo, las que puedo aportar: hace tres meses aproximadamente,(Hugo Alberto) vio a Laura en un lugar aquí en México” y estuvieron reunidos durante 20 minutos, afirmó.

Moyá, quien se dedica a asesorar a políticos, señaló que los primeros contactos con Wallace se dieron a través de mensajes en celular, en los que mencionaba aspectos que sólo él conocía. Ante esto, dijo, se presentó en la Unidad Especializada en la Investigación de Secuestros de la PGR, pero “no dijeron nada, no nos citaron a comparecer en los seis meses después de que se presentó la denuncia”. José Luis Moyá compareció este miércoles en calidad de testigo ante ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo) de la PGR, luego de que la señora Isabel Miranda presentó una denuncia en su contra por un supuesto intento de extorsión y difamación.

Según la denuncia de Miranda de Wallace, Moyá Moyá y Laura Domínguez Santillán, le exigieron 200 mil dólares en efectivo a cambio de no hacer público que Alberto Wallace era un presunto delincuente.

Sobre esa acusación José Luis Moyá indicó que se trata de una venganza de la PGR en su contra, ya que según él, tiene pruebas de presuntos actos de corrupción en esa dependencia, lo que ha provocado la parálisis de la investigación. Moyá señaló en entrevista en Fórmula de la Tarde, con el periodista Ciro Gómez Leyva, que la denuncia fue presentada dos meses y medio después del presunto intento de extorsión que Miranda de Wallace argumenta. “Yo le pido al procurador que se junten las dos averiguaciones que hay de Hugo Wallace, la de la procuraduría capitalina y la de la PGR para que crucen la información y se den cuenta del `cochinero` de la averiguación y de las contradicciones de los denunciantes”, concluyó.

 

Jacobo Tagle, ¿secuestrador de Hugo Wallace o su amigo intimo antes de ser acusado por la madre del desaparecido?