CASO MARTI : ¿Quién torturó a “La Güera?


Entre tantos casos de abuso por parte de las autoridades, faltas a los Derechos Humanos, y con motivo de las reformas en materia de seguridad a la Ley de Defensa Nacional, creo es necesario hacer un recuento de daños, daños que son causados por las mismas autoridades a personas las cuales presumen culpables, y no olvidemos cuantos casos en los que el presunto culpable es inocente, bastara en estos casos solo una disculpa.

Daños, y menciono como daños no solo el físico, si no el psicológico, el moral, las consecuencias de estos sobre los escogidos que forman parte del escaparate de una fabrica que hace y deshace culpables a su manera, a su conveniencia, y a su parecer, y no olvidemos a las familias de estos quienes luchan por demostrar la inocencia de su familiares tienen que vivir también con el miedo de lo que pueden sufrir sus familiares dentro de una cárcel mexicana y aun mas cuando son inocentes ya que sufren la coacción psicológica y si lo amerita la coacción física también, pues claro hay que conseguir una confesión del presunto culpable, de qué manera se consigue esto, tan importante para las dependencias de seguridad, pues claro estimados lectores, TORTURANDO.

La tortura no es permitida en nuestro país. El artículo 20 constitucional establece en una de sus fracciones que el inculpado no podrá ser objeto de vejaciones, y si por malo o bueno que nos parezca, un delincuente también tiene derechos y desde el momento de su aprensión se le debe de informar sobre estos y de tratar en base a ellos.

Pero vallamos a un caso en particular, hablemos sobre María Elena Ontiveros Mendoza, la famosa güera del caso Martí, pero empecemos con la pregunta que nos llevo a hacer esta pequeña introspección sobre la tortura en México. ¿Quién torturó a “La Güera”?….. Ni una ni otra haciendo alusión a la SSPF y PGR.

Consta en documentos oficiales las lesiones de las que fue víctima esta mujer, DIOS, nos ampare y nos agarre confesados a todos el día que México estableciera estas prácticas como legales y más aun terminaran por aprobar la pena de muerte, se imagina usted hoy en día personas inocentes estarían condenadas a pagar con su vida un delito que no cometieron.

Así como María Elena, tenemos a muchas más mujeres pasando por el mismo dolor, por la misma indiferencia y por el olvido.

Nosotros no olvidamos que las victimas necesitan justicia y no un enfrentamiento, por ello exigimos una Ley de Seguridad Nacional esta debe ser cambiada en base a una propuesta humanista, no dar facultad total al Ejercito ni a ninguna otra autoridad de hacer y deshacer con la vida del ciudadano ni de tomar a la ligera los Derechos Humanos de estos, creemos que esto es lo que pretende el Ejecutivo, dar rienda suelta a que estas autoridades puedan cometer todos estos actos despreciables de una manera legal.

Al Sr. Presidente se le olvida que junto con su familia asistía a la marchas en donde exigía seguridad y paz, reclamaba al gobierno de Ernesto Zedillo, en pleno zócalo.

“La fuerte presencia militar implica un riesgo en materia de Derechos Humanos “, señalaba hace muchos años Calderón.

¿”Quién torturó a “La Güera”? (Eje central)

María Elena Ontiveros Mendoza, quien pasó a la historia de los secuestros en México como “La Güera”, es la persona por la que debaten pública, jurídica y políticamente la Secretaría de Seguridad Pública Federal y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en torno a su responsabilidad en el secuestro del joven Fernando Martí. Pero también, de acuerdo con nueva documentación, es el último ejemplo de cómo las autoridades mexicanas siguen practicando la tortura con impunidad total.
Ontiveros Mendoza declaró antes las autoridades federales y capitalinas que sí participó en el retén donde se detuvo al joven Martí en junio de 2008 en el sur de la ciudad de México, aunque asegura que le dijeron que el operativo era contra un narcotraficante. La Procuraduría del Distrito Federal detuvo a la agente federal Lorena González como responsable del secuestro en el retén, pero desde un principio se habló de una mujer apodada “La Güera”, como la culpable. Casi dos años después, la policía federal la detuvo y nuevamente se introdujo la dinámica de tensión y rivalidad entre las dos dependencias.

Pero algo, más allá del alcance de ambas dependencias, sucedió. Hay un capítulo oscuro y siniestro sobre las primeras 24 horas que pasó Ontiveros Mendoza en las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR). Según lo que se deduce de la descripción de los  médicos en documentos oficiales de la propia dependencia, “La Güera” fue torturada en sus instalaciones.

La Secretaría de Seguridad Pública Federal detuvo a “La Güera” la madrugada del 16 de abril pasado, y la puso a disposición de la PGR ese mismo día. El dictamen de “integridad física” fue firmado por la doctora Verónica Santana Meléndez, de la Dirección General de Coordinación de Servicios Periciales del Departamento de Médica Forense de la PGR, dirigido a Betzabé María Rello Alba, subinspectora de la Policía Federal y agente del Ministerio Público de la Federación adscrita a la Subprocuraduría de Investigación Especializada de Delitos Federales.

En el dictamen, efectuado a las 10 de la mañana, se registra que su caminar fue normal y les dijo que tenía hipertensión que desde seis meses atrás tenía controlada con medicamentos. En la exploración física, el dictamen estableció cinco equimosis de color rojizo en la región submaxilar (la quijada) izquierda, una más en la región malar (mejilla) derecha, y tres más en la región dorsal (espalda). La equimosis es una mancha amoratada como consecuencia de un golpe o de una fuerte ligadura, según el diccionario de la Real Academia Española. El color rojizo, según expertos, se produce por un jaloneo y se presiona sobre un punto del cuerpo.

El dictamen, primero que se realizó tras la entrega de “La Güera” a la PGR por parte de Seguridad Pública Federal, registra tres excoriaciones (raspaduras) en la pierna derecha y el pie izquierdo, y señala que no encontró “daños de lesiones externas recientes”. La conclusión de la doctora Santana Meléndez es que Ontiveros Mendoza “presenta lesiones que no ponen en peligro la vida y tardan en sanar menos de 15 días”. Pero el segundo dictamen de la PGR, al día siguiente, cuenta otra historia.

Firmado por la doctora Beceli Hernández Carreño, perito médico oficial del mismo Departamento de Medicina Forense de la PGR, y enviado a René de los Santos Torres, agente del Ministerio Público de la Federación adscrito a la Subprocuraduría de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada, el dictamen de “medicina forense” establece que como resultado de su estado de salud, no puede emitir una conclusión y recomienda que la valore el servicio de traumatología.

La doctora Hernández Carreño sustenta su recomendación en el artículo 288 del Código Penal que menciona que “bajo el nombre de lesión se comprende no solamente las heridas, excoriaciones, contusiones, fracturas, dislocaciones, quemaduras, sino toda alteración en la salud y cualquier otro daño que deje huella material en el cuerpo humano, si estos efectos son producidos por causa externa”. Es decir, la manera como llegó “La Güera” a una nueva revisión a las 10:40 de la mañana del 17 de abril, fue muy distinta a como ingresó a la PGR un día antes.

La doctora Hernández Carreño registra la hipertensión de Ontiveros Mendoza, pero también le encontró siete equimosis violáceas, que según los expertos sugieren golpes fuertes, en la mejilla derecha, en el cuello, en las costillas, en la espalda y en los dos brazos. La perito dejó abierta la posibilidad en el dictamen de que le hayan roto las costillas, lo cual no se ha podido saber hasta este momento.

Adicionalmente a la equimosis, el dictamen de “medicina forense” apunta una hiperemia de ocho por cuatro centímetros en la región dorsal, y una más de medidas similares en el brazo izquierdo. La hiperemia, según el diccionario de la Real Academia Española, es una “abundancia extraordinaria de sangre en una parte del cuerpo”. En la pierna derecha de la detenida, había también dos costras hemáticas (de sangre) secas.

Entre los dos dictámenes periciales de la PGR hay diferencias significativas. Por un lado, el color de las equimosis refleja que mientras en el primero quedó patente no más que jaloneos, en el segundo quedó expuesto que Ontiveros Mendoza fue sujeta de golpes. Por el otro, aparecieron golpes en el segundo dictamen que no se encontraban en el primero. Finalmente está la conclusión de lesiones superficiales del primero, contra la gravedad de los golpes recibidos mostrados en el segundo.

“La Güera” declaró que la habían golpeado, pateado y que le habían dado cachetadas las autoridades federales, sin identificar individuos o dependencias. El dictamen aclara que se las dieron en la PGR. ¿Quién torturó a María Elena Ontiveros en los separos de la PGR? No se sabe. Lo que queda, hasta ahora, es la documentación de que esas prácticas se siguen realizando en el gobierno de Felipe Calderón y que, por lo que ha sucedido, la impunidad sigue siendo carta de presentación de autoridades federales.

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