CASO WALLACE : La conferencia


Publicado : Diciembre 17, 2009
de koldomikel

Agregaremos nuevos documentos exclusivos en los próximos días. Testigos afirman que Hugo Wallace seguía vivo meses despues de su supuesta muerte.

Fueron cuatro mujeres, faltaban más. Mujeres a las que un mal día les cambió todo, les cambió la vida para vivir un auténtico infierno. Una mente maquiavélica había decidido montar una novela y convertirse en protagonista, juez y diosa y salir a la vida real a enderezar entuertos como si de la reencarnación del propio Don Quijote se tratase. Pero la vida real no es una novela, es una realidad y estas mujeres quieren, claman por volver a esa vida real que llevavan como gente decente y trabajadora antes de comenzar esta terrible pesadilla.
Eran cuatro mujeres, en esos momentos representantes de un pueblo, cuatro mujeres cargando sobre sus espaldas las injusticias padecidas por este pueblo a lo largo de su historia. Cuatro mujeres clamando justicia, como justicia millones de veces ha clamado este México mancillado al igual que hoy se mancilla a estas mujeres.
Un cartel del largo de la mesa a la cual se sentaban y a espaldas de ellas, decía: Caso Wallace ¡¡Somosinocentes!!
Frente a los medios presentes se sentaba del lado derecho la hermana de Freyre, considerado por la señora Miranda y por lo tanto de las autoridades y sociedad, el más malo de la novela, el jefe de la banda que secuestró y asesinó al joven Hugo Alberto Wallace Miranda y cuyo cadáver no aparece.

Sin duda que el haber sido judicial no le favorece nada, la gente no los quiere, fue la propia policía la que se ganó el desprecio de la ciudadanía con su prepotencia, lo que hace que hoy en día vea con total indiferencia la masacre que se está llevando a cabo contra todas las fuerzas policiales en general.
Pero la injusticia es injusticia en todos los casos y Freyre las está sufriendo como el que más.
La mujer, alta, fornida y de lineas proporcionadas, vestida toda de negro, cuenta las torturas que sufrió su hermano, ella misma fue testigo de cómo lo golpeaban. Hoy, en una prisión lejana, lo tratan como a un perro, dandose el caso de que le hechan la comida por debajo de la puerta de su celda. Tiene que contar con protección especial, ya que hasta ahí llega la mano de la poderosa señora Miranda.
Pero hay algo que llena de indignación esta historia, aunque en realidad hay muchas cosas. La propia hermana de Freyre, una mujer trabajadora, una mujer que salta a la vista es incapaz de hacer daño a nadie, sufrió los maltratos policiacos y fue enviada a prisión. Por año y medio (uno no sabe si llorar o reirse) estuvo recluida en Santa Martha tras pasar por el arraigo, la señora Miranda en su fantasiosa novela la había formulado cargos que la mujer ni sabía. A los presentes mostraba las numerosas hojas de su libertad y declaratoria de inocencia. Sufrió las consecuencias en carne propia de una gran injusticia y sigue sufriendo por su hermano, quien siempre ha estado dispuesto a declararse culpable e incluso ha manifestado firmar lo que quieran en blanco, con tal de que dejen en paz a su familia. Eso sí, no puede decir en donde “enterró” a Wallace y no lo puede decir porque al igual que Brenda, al igual que Juana Hilda o los hermanos Castillo o el fugado Jacobo, simple y sencillamente no lo sabe.
A su derecha, se hallaba su mamá, la mamá del “terrible” delincuente también ¿Y qué creen? Esta mujer con rasgos de indigena, ya en la ancianidad, una mujer a la que el simple hecho de levantar la mano degradaria a cualquier persona que se tenga por tal, fue de igual manera golpeada, dicen que por policías, pero que en realidad lo fue por verdaderas bestias inhumanas que avergüenzan al género humano de tenerlos entre ellos. Indignación, corage y quien sabe cuantas cosas más sentí al escuchar lasconfesiones de estas pobres e indefensas mujeres.
La señora en pocas palabras explicó como ella había puesto dinero de sus ahorros para que
su hijo estrenara la casa a la que llegó a vivir con Juana Hilda, pensando en ya formalizarse y junto a sus hijas le ayudaron a pintar y prepara la casa.
A su derecha se hallaba la mamá de Brenda, quien hizo de presentadora y quien contácto con su hija por teléfono para que de viva voz contase la agresión sufrida en días pasados.
Mujer distinguida a la que le sobra elegancia y guarda resplandeciente gran parte de la belleza que sin duda tuvo años atrás y que ha traspasado a su hija.
El dolor de esta mujer es igualmente grande. La hija presa acusada de algo que a todas luces no cometió, no necesitaba ser delincuente, es una mujer
de estudios y estuvo en Europa, es decir, lo tenía todo. Conoció a Juana Hida lo mismo que a Freyre por amistad de su novio Jacobo, pero la amistad no pasaba de ahí, no eran íntimos amigos ni formaban ninguna banda, así lo explica a preguntas de una reportera. Y de nuevo la indignación. A la hija presa le tiene que añadir al hijo en Canadá, huido como si fuese también otro delincuente, exiliado de su país por la persecución de una mujer, de la misma de la novela, de Isabel Miranda, quien en una ocasión mandó a sus esbirros a amedrentarle, a un jovencito que lo único que ha hecho es tener una hermana a la que la tal señora le acusa de haber participado en el asesinato de su hijo y cuyo cuerpo no aparece.
Brenda fue clara:”Yo no tomé ningunas fotos y menos estaban en la computadora de la casa de mi mamá, pues ni vivía con ella”.
Y a la izquierda la mamá de los hermanos Castillo. La señora brava, la señora del pueblo que no se calla y otra historia que va enlazada a las demás, otra historia de indignación.
A uno de sus dos hijos, Alberto, lo secuestraron cuando salía de su trabajo. Eren como nueve hombres con los rostros tapados y vestidos de negro y con la señora Miranda entre ellos. Lo tuvieron dos horas golpeándole y haciéndole preguntas sobre en donde estaba Hugo. Al fin lo entregaron a la llamada justicia. La señora, quien por cierto, ahora cayó en el secuestro y sigue libre, dijo que era otro de los culpables del asesinato de su hijo y el joven fue a parar al Reclusorio Norte y hacerle compañía fue su otro hermano, quien se presento voluntariamente a declarar y sufrió la misma acusación.
Con los dos hijos en la cárcel, en silencio, la mujer comenzó a vivir el infierno. Tenía que pagar en el reclusorio a presos porque le decían que la señora Miranda había pagado para que los matasen y sólo pagando los podían proteger. La señora está en la ruina y no puede ver a sus hijos, los cuales han sido bestialmente torturados, entre otro tipo de torturas sufrieron la bolsa, en donde te ponen una bolsa de plastico en la cabeza hasta que sientes que te axfisias. Cuanto dolor para una madre saber el sufrimiento que están padeciendo sus hijos y sí, antes de que nadie lo diga, cuanto dolor para una madre cuando secuestran y asesinan a su hijo y ni el cádaver encuentran. Creo que en esto todos estamos de acuerdo, pero no se puede castigar al primero que se te ocurre por algo que no ha hecho.
Y una gran verdad de esta mujer digna y valiente. Es injusto la manipulación que hemos recibido la sociedad ante este caso y me incluyo, ya lo he mencionado en otros lugares, me tragué el cuento de que eran culpables y me pongo de ejemplo, rectificar es de sabios.
En la sala un joven, tío de los hermanos Castillos, nos hablaba de algo sorpresivo, en internet, en una página de Chile, vieron a una persona muy parecida a Hugo, se hizo un comentario y la página al día siguiente no estaba. Al parecer tienen bauches de la targeta de crédito de Hugo, que señala haber sido empleada después de su supuesta muerte. Al parecer hay otra persona, amigo de Hugo, que dice haber recibido una llamada telefónica de él después igualmente de su desaparición.
Y una pregunta importante que
hizo alguien, que nos hacemos todo y que no encontramos la respuesta: ¿Por qué la señora Miranda se empeña en culpar a esta gente? Sólo ella tiene la respuesta, aunque cada quien tiene sus argumentos y uno es el de que está vivo y teniendo unos culpables de su muerte se puede tal vez cobrar un seguro de vida. Algo que causa también cierta duda, es por qué el padre de Hugo no quiere
saber nada del asunto y según se mencionó, hasta ha dicho que su hijo no estaba secuestrado.
Las mujeres hacen un llamado a
la prensa para que digan la verdad y no sigan creyendo todo lo que dice la señora Miranda. Tienen miedo, pues ya han visto del poder de la señora, poder por demás asombroso y que uno no se explica.
Si en verdad son culpables que sean juzgados, pero que la señora deje de torturarlos y perseguirlos, claman con razón estas sufridas mujeres.
Por mi parte creo que este caso va a perjudicar cara al exterior tanto a las autoridades como a la propia señora Miranda, quien al final va a pagar todos los atropellos que va cometiendo.
Por unanimidad las cuatro mujeres lanzan una advertencia: ¡Si algo nos pasa a nosotras o nuestros familiares, hacemos responsable a la señora Isabel Miranda!
Las autoridades se supone que estan para hacer respetar la ley a sea quien sea y es evidente que estas personas están en peligro porque la ley protege a quien la esta violando con toda claridad. Creo que ya es hora de actuar y parar esta persecución antes de que tenga fatales consecuencias.

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Una respuesta a “CASO WALLACE : La conferencia

  1. Isabel Miranda ha tratado de montar una gran mentira , pero los Mexicanos no somos tontos ya basta de querernos tener con el pie en el cuello!!!!!!!!!!!!!!!

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